El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, sorprendió este pasado 7 de abril con una carta pública al grupo armado ELN, a quienes les extendió una dolorosa solicitud frente a la desaparición forzada de su hermano, Juan Antonio Sanguino Páez, hace 40 años. La comunicación, publicada dos días antes del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, relata el episodio, ocurrido en junio de 1986, y por el que Sanguino solicita una petición de perdón y la entrega de los restos de su familiar.
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Fue sometido a un “juicio revolucionario”
“Esta no es una comunicación fácil para mí, que he sido desde mi adolescencia, un comprometido militante de izquierdas”, comienza diciendo el ministro, quien afirma que lleva casi cuatro décadas “rumiando” cómo aproximarse al grupo guerrillero, a quienes les habla directamente. “Se trata de un caso que en su momento me devastó personalmente y cuyo impacto en mi familia contuve con mi silencio, replicando con resignación y temor, el mutismo de ustedes”, agregó.
Sanguino procede a narrar lo que pasó con su hermano quien, según afirma, era militante del ELN, y fue sometido a un “juicio revolucionario” y ejecutado bajo sospecha de ser un infiltrado del Ejército. El funcionario dice que lo último que supo de él es que tuvo un encuentro clandestino con un contacto del ELN en una cafeteria frente al Jardín Botánico de Bogotá, y que luego, en su paso por Bucaramanga, le dejó un recado telefónico diciendo que estaba de paso por la ciudad y que al regresar se comunicaría con él.
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“Supe que Juan, aquella vez, se dirigía a una escuela guerrillera en el Frente Camilo Torres que operaba en el Sur del Cesar, requisito indispensable para asumir sus responsabilidades como nuevo integrante de la Dirección Regional del ELN de la Capital, designación que había recibido en los primeros meses de ese año. Entiendo que una vez allí, en algún campamento de aquel Frente Guerrillero, Juan fue sometido a un mal denominado “juicio revolucionario”, especialmente sumario e injusto”, señala Sanguino, quien también militó en esa guerrilla, y dice que solo más de dos años después se enteró de lo que había sucedido con su hermano.
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Pidió verdad y reparación
“Nunca se me aportó verdad de los hechos, ni mucho menos se entregó el cuerpo de Juan o se me informó el sitio de ubicación del mismo”, señaló, indicando que no ha recibido reparación pese a los múltiples procesos de diálogo entre el Gobierno y el ELN. “Hoy quiero pedirles públicamente que se me otorgue lo que me ha sido negado en estos 40 años de silencio eleno”, agregó, solicitando verdad, la entrega de los restos de su hermano a través de la Unidad de Busqueda de Personas Desaparecidas y una petición de perdón a su familia.
Finalmente, Sanguino afirmó que ese hecho “desnuda uno de los fenómenos poco visibles del conflicto político armado colombiano (...): el de los fusilamientos de combatientes de sus propias filas”, y le propuso a esa guerrilla “dar el primer paso para reconocer ese fenómeno” y asumir a su hermano como un “caso emblemático”.
