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El calvario de Iván Cano: El joven con “huesos de cristal” acusado de ser sicario del CJNG en México

Iván Cano, un técnico de Villavicencio con una enfermedad degenerativa, cumple 11 meses preso en Michoacán. Su familia denuncia un montaje del CJNG.

El calvario de Iván Cano: El joven con “huesos de cristal” acusado de ser sicario del CJNG en México
El calvario de Iván Cano: El joven con “huesos de cristal” acusado de ser sicario del CJNG en México (Captura de Pantalla @LosInformantes)

Lo que inició como el sueño de un joven de Villavicencio por sacar adelante a sus padres, se transformó en una pesadilla kafkiana en las prisiones de Michoacán. Iván Cano, un técnico del SENA de 25 años, completa 11 meses privado de la libertad en México, señalado de pertenecer al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), pese a padecer una enfermedad genética que lo hace físicamente incapaz de sostener un fusil.

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La historia de Iván, revelada por Los Informantes, es el reflejo de una modalidad de engaño que está atrapando a cientos de colombianos: las falsas ofertas laborales en redes sociales.

De una oferta en Facebook al cautiverio en la sierra

En mayo de 2025, Iván encontró en Facebook una vacante para instalar redes de computadores en México. Motivado por la falta de empleo en el Meta, viajó con la ilusión de ayudar económicamente a su madre, Rubiela Hernández. Sin embargo, al aterrizar en Guadalajara el 12 de mayo, fue interceptado por sujetos armados que lo llevaron por la fuerza a un rancho en la sierra de Michoacán.


Allí, sus captores intentaron obligarlo a realizar labores de espionaje cibernético. Iván, debido a su condición cognitiva y física, no pudo cumplir las órdenes. “Yo soy un poco lento para todo”, confesó el joven desde la prisión.

El Síndrome de Marfan: Una evidencia ignorada

El punto más crítico del caso es la salud de Iván. Padece síndrome de Marfan, una condición que afecta los vasos sanguíneos, los ojos y los huesos. Con una estatura de 1,95 metros y un peso de apenas 45 kilos, su fragilidad es extrema.

“Sus huesos son como de cristal. No tiene capacidad para hacer fuerza”, explica su madre.

A pesar de padecer estrabismo, fotofobia y debilidad muscular severa, las autoridades mexicanas sostienen que Iván fue capturado portando un fusil de alto calibre. Él denuncia que la fotografía que sirve como prueba fue producto de tortura y coacción: los agentes lo habrían amarrado y obligado a posar con el arma tras un operativo de la Guardia Nacional donde los verdaderos criminales escaparon.

¿Un proceso viciado? El cónsul colombiano rompe el silencio

El cónsul de Colombia en México, Alfredo Molano, ha calificado el proceso como un conjunto de “disparates”. Según el diplomático, no es coherente que un hombre con una debilidad física tan evidente sea considerado un combatiente de un cartel.

Actualmente, Iván enfrenta una encrucijada judicial:

  • Aceptar culpabilidad: El fiscal le ofrece una pena reducida si admite los cargos.
  • Ir a juicio: Si decide demostrar su inocencia y pierde, la sentencia podría duplicarse hasta los 20 años de prisión.

Alerta consular: Cifras que preocupan

El caso de Iván Cano no es aislado. En lo que va de 2026 (enero a marzo), ya se contabilizan 196 capturas de colombianos en México, de las cuales 69 ocurrieron solo en el mes de marzo. Este incremento alarmante evidencia una crisis migratoria y de seguridad que afecta a jóvenes vulnerables atraídos por promesas de superación.

Desde Villavicencio, la familia de Iván hace un llamado desesperado al presidente Gustavo Petro para que intervenga en lo que consideran una injusticia internacional. Mientras tanto, en una celda de Michoacán, el joven sobrevive fabricando manillas, aferrado a la esperanza de que su cuerpo, debilitado por la enfermedad, resista hasta recuperar la libertad.

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