Lo que debía ser una jornada de júbilo técnico y soberanía nacional se transformó en un intenso campo de batalla política. Durante la entrega oficial de la ARC “24 de Julio”, la primera patrullera oceánica diseñada y construida íntegramente en el país, el protagonismo no se lo llevaron los ingenieros navales, sino la hija del mandatario, Antonella Petro, tras ser nombrada madrina de la embarcación.
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El acto, encabezado por el presidente Gustavo Petro en Cartagena este sábado 28 de marzo, ha encendido un debate sobre el uso de figuras familiares en dignidades de las Fuerzas Armadas.
¿Un honor merecido o un gesto cuestionable?
La tradición naval dicta que cada buque debe tener una “madrina”, una figura simbólica que acompaña la botadura y se convierte en una protectora mística para la tripulación. Sin embargo, la elección de la hija menor del jefe de Estado ha sido recibida con recelo por sectores de la oposición y de la reserva activa.
El senador electo Germán Rodríguez no tardó en reaccionar, anunciando la radicación de un derecho de petición dirigido al almirante Juan Ricardo Rozo, comandante de la Armada Nacional. Rodríguez busca que la institución explique bajo qué criterios técnicos o institucionales se eligió a la joven Petro para un hito de tal magnitud.
“Los colombianos, reservistas y veteranos estamos indignados. Queremos claridad sobre cómo se manejan estas distinciones en nuestra Armada”, señaló el congresista.
Contraste de perfiles: Trayectoria vs. Simbolismo
La controversia se acentúa al observar los otros nombramientos realizados el mismo día. Mientras Antonella Petro recibía el madrinazgo de la joya de la corona de la industria naval, otras embarcaciones fueron encomendadas a mujeres con décadas de servicio:
- Contralmirante Beatriz Elena García: Primera mujer oficial de insignia en la historia de la Armada.
- Angélica Verbel: Viceministra de Estrategia y Planeación del Ministerio de Defensa.
Para los críticos, mientras García y Verbel representan el mérito y la carrera administrativa, el nombramiento de Antonella es visto como un exceso de personalismo por parte del Ejecutivo.
¿Qué implica realmente ser “madrina” de un buque?
Es importante precisar que este rol no otorga poder de mando, sueldo, ni funciones operativas. Es una figura estrictamente simbólica y protocolaria. No obstante, en el mundo militar, los símbolos cargan un peso institucional sagrado. La pregunta que hoy divide al país es si estos honores deben ser un reconocimiento a la vida pública y el servicio, o si pueden ser utilizados como un detalle familiar del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.
Mientras la ARC “24 de Julio” se prepara para sus primeras misiones de vigilancia oceánica, su bautizo quedará registrado en la historia no solo por el ingenio de los astilleros colombianos, sino por la profunda grieta política que dejó su ceremonia de entrega.
