La tragedia por el accidente aéreo en Putumayo sigue agravándose con el paso de las horas. Este lunes, el secretario de Gobierno de Puerto Leguízamo, Carlos Arbey Claros, confirmó un nuevo y más dramático balance: 33 personas fallecidas y al menos 81 heridos tras la caída del avión militar Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC).
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El funcionario entregó detalles desde el Puesto de Mando Unificado, donde se coordina la atención de la emergencia. “Estamos aquí todas las instituciones que hacemos parte del Consejo Municipal de Gestión del Riesgo, evaluando las situaciones, pero sobre todo haciendo todo lo posible para poder sacar a los soldados heridos”, afirmó, evidenciando la magnitud de la crisis que golpea al sur del país.
Un balance que enluta a Colombia: Aumenta la tragedia en Putumayo: 33 muertos tras accidente del Hércules C-130 mientras continúan evacuaciones
Las cifras entregadas por las autoridades locales contrastan con los primeros reportes oficiales y muestran cómo la tragedia ha escalado rápidamente. Según Claros, los cuerpos de las víctimas mortales ya se encuentran en la morgue del municipio, mientras decenas de heridos continúan siendo atendidos o trasladados a otros centros médicos.
El accidente del avión Hércules C-130 ocurrió pocos minutos después del despegue desde Puerto Leguízamo, cuando la aeronave que cubría la ruta hacia Puerto Asís no logró estabilizarse en el aire.
“El avión no alcanzó un despegue total”, explicó Claros. Según su relato, la aeronave cayó aproximadamente a 700 metros de la pista norte, lo que provocó un fuerte impacto seguido de un incendio que complicó las labores de rescate.
“Tocará mirar los temas técnicos del avión, me imagino que eso ya la investigación verá posterior”, agregó el funcionario, dejando claro que serán las autoridades competentes las encargadas de establecer las causas exactas del siniestro.
Una comunidad volcada a salvar vidas
En medio del dolor, uno de los aspectos que más destacó el secretario de Gobierno fue la reacción inmediata de la comunidad. “El pueblo de Leguízamo se volcó a ayudar. Mototaxistas, campesinos, indígenas, bomberos voluntarios, Defensa Civil, personal del Ejército y la Armada nos ayudaron mucho”, aseguró.
Este esfuerzo colectivo fue clave para atender a los heridos en los primeros minutos tras el accidente. Según los testimonios, la respuesta fue tan rápida que permitió trasladar a decenas de personas en tiempo récord hacia centros asistenciales locales como el Hospital Magallanes y el Dispensario Naval.
Las labores no fueron sencillas. El incendio generado tras la caída del avión obligó a los rescatistas improvisados a enfrentar condiciones extremas. Claros calificó esta tarea como “muy difícil”, especialmente por la magnitud de las llamas y el riesgo de nuevas explosiones.
Evacuación contrarreloj antes de la noche
Uno de los mayores retos fue la evacuación de los heridos desde esta zona apartada del país. Puerto Leguízamo tiene acceso principalmente aéreo y su aeropuerto presenta limitaciones operativas, como la falta de iluminación nocturna.
“Lo importante era sacar los heridos antes de que cayera la noche”, explicó el secretario, dejando en evidencia la urgencia con la que se tomaron decisiones críticas en medio de la emergencia.
Gracias a esta operación, se logró activar un puente aéreo humanitario que permitió trasladar a los lesionados hacia Puerto Asís y posteriormente a Bogotá, donde existe mayor capacidad hospitalaria.
Las imágenes conocidas muestran la llegada de los primeros militares heridos al Comando Aéreo de Transporte Militar (CATAM), desde donde fueron remitidos al Hospital Militar Central para recibir atención especializada.
En un comunicado oficial, el centro médico confirmó: “Han ingresado 03 pacientes, quienes se encuentran en observación estrecha y valoración médica multidisciplinaria en urgencias”.
Un operativo sin precedentes
La magnitud del accidente aéreo en Colombia obligó a desplegar un amplio dispositivo de emergencia. La Fuerza Aeroespacial Colombiana envió aeronaves adaptadas para evacuaciones médicas, incluyendo un avión con capacidad para 50 camillas y otro con 24, además de un helicóptero medicalizado.
El comandante de la FAC, Carlos Fernando Silva Rueda, explicó que la reacción fue inmediata: “Tuvimos la oportuna intervención de nuestra Armada Nacional para llegar de inmediato al sitio y empezar la labor de rescate”.
Sin embargo, las dificultades logísticas y la gravedad de las lesiones han complicado el traslado de algunos pacientes, especialmente aquellos en estado crítico.
Hospitales desbordados y alerta regional
El gobernador de Putumayo, Jhon Gabriel Molina Acosta, ya había advertido sobre la crisis hospitalaria en la región. “El hospital no tiene la capacidad, necesitamos evacuar”, señaló, subrayando la urgencia de movilizar a los heridos hacia otras ciudades.
De acuerdo con su balance preliminar, el accidente dejó inicialmente ocho víctimas fatales, 73 heridos y al menos 15 personas en estado crítico, cifras que ahora han sido superadas por los reportes más recientes entregados por las autoridades locales.
El mandatario también reconoció que la situación sigue siendo dinámica y que las cifras podrían continuar cambiando a medida que avanzan las labores de rescate y atención.
Infraestructura bajo cuestionamiento
En medio de la emergencia, surgieron cuestionamientos sobre las condiciones del aeropuerto de Puerto Leguízamo. El alcalde del municipio, Luis Emilio Bustos Morales, señaló que la pista presenta limitaciones importantes.
“Creemos que la pista es muy corta… no podemos decir que por eso haya sucedido el accidente, pero sí se hace un llamado a la reflexión”, indicó en declaraciones a medios nacionales.
Aunque evitó atribuir responsabilidades directas, sus palabras abren el debate sobre las condiciones de infraestructura en zonas apartadas del país y su impacto en operaciones aéreas de alto riesgo.
Investigación en curso y múltiples hipótesis
La investigación del accidente del Hércules C-130 ya fue asumida por la Fiscalía Penal Militar y Policial, que busca esclarecer qué ocurrió en los minutos previos al siniestro.
Por ahora, todas las hipótesis permanecen abiertas: fallas mecánicas, errores humanos o condiciones externas podrían haber influido en la caída de la aeronave.
El presidente Gustavo Petro también se pronunció sobre la incertidumbre que rodea el caso: “Hasta el momento son 77 heridos y 43 personas por establecer estado”, lo que refleja la complejidad del panorama.
Un país en duelo
Mientras avanzan las investigaciones, el dolor se extiende más allá de las cifras. La tragedia no solo golpea a las Fuerzas Militares, sino también a toda una comunidad que participó activamente en las labores de rescate.
“Estamos muy tristes desde Leguízamo. Es una situación terrible que golpea a la comunidad entera”, concluyó Claros, en un mensaje que resume el sentir de un país que hoy permanece en vilo.
El accidente aéreo en Putumayo deja, por ahora, una estela de incertidumbre, solidaridad y preguntas sin respuesta. La atención está puesta en la evolución de los heridos, mientras Colombia espera conocer las causas de una tragedia que ya marca uno de los episodios más dolorosos recientes para la Fuerza Pública.
