En un operativo que pone al descubierto la sofisticación de la delincuencia en la capital, la Fiscalía General de la Nación desarticuló una banda criminal que utilizaba una fachada de misión médica para sembrar el terror. Los delincuentes operaban a bordo de una ambulancia, vehículo que usaban no para salvar vidas, sino para realizar secuestros exprés y hurtos violentos en localidades clave del norte y centro de la ciudad.
Le puede interesar: “Me aferraba a mi sueño”: El desgarrador relato de la bailarina apuñalada por delincuentes en Bosa
Operación bajo la fachada de emergencia
La red, integrada por Wilmer Yesid Jiménez Ardila, Ana Yasiris Mena Mena y Fabián Octavio Chivatá Giral, centraba sus ataques en las localidades de Teusaquillo, Usaquén y Suba. Según el ente investigador, el grupo está implicado en al menos cinco eventos delictivos que suman una cuantía superior a los 145 millones de pesos.
El modus operandi era tan cínico como efectivo: llegaban a las viviendas simulando atender una emergencia médica. Una vez lograban que las víctimas abrieran sus puertas, el escenario cambiaba drásticamente a uno de pesadilla.
Secuestro y robo: El caso del 30 de agosto
Uno de los episodios más aterradores documentados por la Fiscalía ocurrió el pasado 30 de agosto de 2024. Los tres señalados ingresaron a una residencia bajo el pretexto de una atención de salud. Una vez adentro, retuvieron por la fuerza a una pareja, intimidándola con armas de fuego.
Mientras las víctimas permanecían secuestradas en su propio hogar, los delincuentes:
- Saquearon dinero en efectivo y elementos de alto valor.
- Vaciaron cuentas bancarias mediante transferencias forzadas.
- Utilizaron la ambulancia como vehículo de escape para pasar desapercibidos ante las autoridades.
Robo a comercios: Clientes que resultaron ser asaltantes
La ambulancia no solo servía para entrar a casas. En otros casos conocidos, el vehículo medicalizado esperaba a las afueras de establecimientos comerciales. Los delincuentes ingresaban haciéndose pasar por clientes, sometían a los trabajadores bajo amenazas y los obligaban a entregar el producido del día, huyendo rápidamente en el vehículo con sirenas y luces de emergencia.
Tras las rejas
Ante un juez penal de control de garantías, un fiscal de la Seccional Bogotá imputó a los dos hombres y a la mujer los delitos de:
- Hurto calificado y agravado.
- Secuestro extorsivo agravado.
Pese a la contundencia de las pruebas y los testimonios, los procesados no aceptaron los cargos. Sin embargo, debido a la peligrosidad que representan para la sociedad y el uso de la misión médica para fines criminales, el juez ordenó su traslado inmediato a un centro carcelario mientras avanza el juicio.
