La inseguridad en el sur de Bogotá ha vuelto a golpear el corazón de una familia trabajadora. Esta vez, la víctima fue Luz Ángela Peña, una joven estudiante de Ingeniería Topográfica de la Universidad Distrital y bailarina profesional, quien vio cómo meses de esfuerzo se esfumaron en segundos tras un violento asalto en la localidad de Bosa.
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Un ataque sin piedad cerca de su hogar
El hecho, que quedó registrado en cámaras de seguridad del barrio Israelitas, ocurrió a pocos metros de la vivienda de la joven. Luz Ángela fue interceptada por dos sujetos en motocicleta; el parrillero descendió y, ante la resistencia instintiva de la universitaria, reaccionó con una violencia desmedida.
Entre insultos y forcejeos, el delincuente la atacó repetidamente con un arma cortopunzante. El balance médico es doloroso: tres puñaladas en sus piernas y una en sus manos. “No pensé haber opuesto tanta resistencia, pero me aferraba a mi maleta”, relató la joven con la voz entrecortada, recordando el momento en que intentaba proteger lo que tanto le había costado conseguir.
El dinero de las “obleas” y el sueño de El Salvador
Lo que los criminales se llevaron no fue solo un celular o una billetera. En la maleta, Luz Ángela guardaba el fruto de un trabajo arduo realizado junto a su madre. Ambas se dedicaban a la venta de obleas y habían solicitado préstamos para completar el dinero necesario para una gira internacional en El Salvador.
Luz Ángela es una embajadora de la cultura colombiana a través de la danza, y su meta era portar la bandera del país en escenarios centroamericanos. Sin embargo, tras el robo de sus ahorros, sus documentos y la agresión física, el viaje está en riesgo.
“Ahí tenía la parte de un dinero que me habían prestado para ir a la gira... ahora solo queda la frustración”, lamentó la estudiante mientras se recupera de las heridas que hoy la hacen cojear.
Un llamado a la justicia en el sur de Bogotá
A pesar de la contundencia de los videos, los agresores aún no han sido capturados. La comunidad del barrio Israelitas exige mayor presencia policial, denunciando que los motoladrones han tomado las calles internas de la localidad para acechar a estudiantes y trabajadores.
Mientras Luz Ángela guarda reposo para sanar sus manos y piernas, su mente sigue puesta en el escenario. Su pasión por el baile permanece intacta, y espera que la solidaridad o la acción de las autoridades le permitan recuperar la posibilidad de lucir sus trajes y maquillajes en la gira que representa su mayor anhelo profesional.
