La protección de los ecosistemas estratégicos en Cundinamarca ha sumado un nuevo e importante capítulo. En una reciente intervención técnica, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) impuso una medida preventiva contundente contra un cultivo de papa ubicado en la vereda Espigas, en el municipio de Sesquilé. La razón: una alarmante combinación de captación ilegal de agua y la invasión de áreas protegidas que garantizan el suministro hídrico de la región.
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Un riesgo directo para el acueducto veredal
El operativo, liderado por profesionales de la Dirección Regional Almeidas y Guatavita, dejó al descubierto una situación crítica para la seguridad hídrica local. Durante la inspección, se confirmó que en el predio intervenido confluyen las quebradas Del Pueblo y El Cajón. Estas fuentes no son menores; son las encargadas de surtir al acueducto veredal de Boitiva.
Según el informe técnico de la autoridad ambiental, se detectó que el cultivo realizaba una captación ilegal de estas fuentes hídricas, operando sin ningún tipo de permiso ambiental. Este uso indiscriminado del agua ponía en riesgo el caudal necesario para el consumo humano de las comunidades aledañas, especialmente en un contexto global donde la eficiencia hídrica es prioridad.
Invasión en la Reserva Forestal de la Cuenca Alta del Río Bogotá
Lo más preocupante para los expertos de la CAR no fue solo el uso del agua, sino la ubicación geográfica del cultivo. Josué Camacho, director regional de Almeidas y Guatavita, fue enfático al señalar que la zona agrícola se localiza dentro de la Reserva Forestal Protectora Productora – Cuenca Alta del Río Bogotá.
“Nuestro informe técnico nos permite concluir que existe captación ilegal de fuente hídrica, sin permiso ambiental y que la zona cultivada se localiza dentro de una zona de reserva vital para el equilibrio del departamento”, afirmó Camacho.
Al cruzar los datos de campo con la cartografía oficial, el hallazgo fue demoledor: más del 50 % del cultivo de papa se encuentra en zona de bosque forestal protector. Esta área tiene la función específica de proteger el nacimiento y flujo de las fuentes de agua, y cualquier actividad agropecuaria allí representa una violación directa a las normas de preservación ambiental.
Consecuencias y vigilancia permanente
La medida preventiva impuesta busca detener de inmediato el daño ambiental mientras se adelantan los procesos sancionatorios correspondientes. Este caso en Sesquilé se suma a otros operativos recientes en municipios como Guatavita, donde también se han detectado afectaciones graves por quemas a cielo abierto.
La CAR ha reiterado que el control sobre la Cuenca Alta del Río Bogotá será cada vez más estricto, recordando a los productores que el desarrollo económico no puede pasar por encima de la sostenibilidad de los recursos naturales que pertenecen a todos los cundinamarqueses.
