Barranquilla se encuentra conmocionada tras conocerse la historia de Lorena Saray Barrios Lara, una chef de 51 años y madre de tres hijos, cuya vida dio un giro irreversible en febrero de 2025. Lo que inició como una consulta de urgencias por un cuadro de fiebre terminó, tras meses de hospitalización, con la amputación de sus manos y sus pies. Hoy, mientras permanece postrada en una cama, Lorena y la clínica donde fue atendida protagonizan un doloroso choque de versiones.
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La versión de la paciente: “Me dieron un medicamento a la fuerza”
Lorena, quien venía recibiendo tratamiento por un tumor encapsulado en su seno, relata que el 2 de febrero de 2025 acudió a urgencias con 40 grados de temperatura. Según su testimonio, los médicos inicialmente diagnosticaron una infección leve en el riñón.
El punto de quiebre, según Barrios, ocurrió cuando una enfermera le suministró un medicamento fuerte para ir al baño. “Me lo dieron a la fuerza”, asegura la mujer, afirmando que tras ingerirlo sufrió un desplome de su presión arterial que la llevó a un estado de coma y a su traslado inmediato a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
Durante su estancia en la UCI, sus familiares alertaron sobre el cambio de color en sus manos y pies. Lorena sostiene que el personal médico minimizó la situación asegurando que era una reacción temporal. Sin embargo, al despertar, la necrosis era irreversible: “Mis manos y mis pies estaban completamente negros”, sentenció.
La respuesta médica: Una medida extrema para salvar su vida
Ante la gravedad de las acusaciones, la Organización Clínica Bonnadona Prevenir S.A.S. emitió un comunicado oficial. La institución asegura que la paciente ingresó en un estado crítico de neutropenia febril, una complicación severa derivada de su condición oncológica.
Según la clínica, el cuadro de Lorena evolucionó en menos de 48 horas hacia un choque séptico y falla orgánica múltiple, con un pronóstico de mortalidad superior al 85%. Los especialistas explican que:
- Fue necesario el uso de medicamentos vasopresores para mantenerla con vida.
- Se presentaron fenómenos de trombosis séptica que cortaron la circulación en sus extremidades.
- Las amputaciones fueron “una medida extrema orientada a preservar la vida de la paciente”.
Un futuro en los tribunales
Para Lorena, quien antes de este episodio bailaba, cocinaba y trabajaba como docente, el impacto es devastador. Aunque la clínica sostiene que el cáncer era una condición compleja que agravó todo, la paciente afirma que el tumor no había hecho metástasis y que su deterioro fue producto de fallas en la atención.
Actualmente, el caso se prepara para una batalla legal. Barrios ya cuenta con asesoría jurídica para interponer acciones que esclarezcan si hubo negligencia en el suministro de medicamentos o en el monitoreo de sus extremidades durante el coma.
