En un movimiento pragmático para estabilizar los mercados energéticos globales, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este jueves una autorización en la compra de petróleo ruso que ya se encuentre en tránsito. La decisión, confirmada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, busca frenar la fuerte subida del crudo, que ha superado la barrera de los 100 dólares por barril después del recrudecimiento del conflicto bélico en Irán y la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz.
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La medida, de carácter temporal, permite la venta y entrega a nivel mundial de todo el petróleo de origen ruso que haya sido cargado en buques antes del 12 de marzo. Según detalló el secretario Bessent a través de sus canales oficiales, el objetivo es inyectar cientos de millones de barriles al mercado para aliviar la presión sobre los costos del combustible, una preocupación creciente para la administración de Donald Trump en medio de la crisis en Oriente Medio.
¿Hasta cuándo se podrá adquirir el crudo de Rusia?
Esta ventana de oportunidad comercial tiene una fecha de caducidad estricta: el 11 de abril. La directriz del Tesoro funciona como una extensión de una licencia previa que, la semana pasada, solo beneficiaba a la India. Ahora, bajo la presión de una economía global que observa con temor la interrupción de las cadenas de suministro, la exención se globaliza.
De acuerdo con reportes de la agencia EFE, la Casa Blanca insiste en que esta maniobra no representa un alivio financiero a largo plazo para el Kremlin. El enfoque se limita estrictamente al crudo que ya está en alta mar (“desanclando” el producto) y no permite nuevas operaciones de carga que financien la maquinaria de guerra rusa. “Es una medida de corto alcance para un problema inmediato”, señaló Bessent, calificando como “desafortunado” cualquier beneficio colateral que Moscú pueda obtener en este breve periodo.
Donald Trump, a través de su red Truth Social, ofreció una lectura ambivalente sobre la situación. El mandatario afirmó que, siendo Estados Unidos el mayor productor de petróleo, el alza de precios genera “mucho dinero” para el país al hacer más rentables técnicas como el fracking. Sin embargo, reconoció que la prioridad absoluta de su agenda actual es la destrucción del programa nuclear iraní, lo que requiere un mercado petrolero que no entre en colapso total mientras se ejecutan las operaciones militares.
La decisión del Tesoro también incluye la posibilidad de revisar leyes marítimas centenarias para agilizar el transporte de hidrocarburos. Por ahora, la orden es que el petróleo ruso cargado antes del 12 de marzo podrá circular para evitar que la gasolina asfixie las economías domésticas. Esta medida excluye explícitamente a Irán de cualquier beneficio o participación en la compra de este crudo, manteniendo el cerco diplomático y económico sobre Teherán mientras se intenta dar un respiro al consumidor final.
