Un registro en video captó el momento exacto en el que un torpedo disparado por un submarino de Estados Unidos impactó y hundió al buque iraní en el océano Índico. La ofensiva, ocurrida en aguas internacionales frente a las costas de Sri Lanka, deja hasta el momento un saldo de acerca 150 marinos desaparecidos y ha llevado un despliegue urgente de rescate para encontrar a los posibles sobrevivientes en altamar.
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El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, confirmó la autoría militar de la operación. Ante la prensa, el jefe del Pentágono precisó que la embarcación extranjera navegaba asumiendo estar fuera de peligro antes de recibir el impacto del torpedo. De acuerdo con información compartida por EFE, este movimiento táctico representa el primer ataque oficial de un submarino norteamericano desde la Segunda Guerra Mundial, elevando al máximo la tensión por los recientes ataques contra Teherán en la crisis de Oriente Medio.
Este es el primer buque destruido por un torpedo lanzado desde un submarino de Estados Unidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945. El Pentágono, que calificó el operativo como una “muerte silenciosa”, detalló que bastó un solo proyectil modelo Mark 48 para enviar la fragata al fondo del mar de forma inmediata, lo que rompió casi ocho décadas sin registros de un ataque letal de esta naturaleza por parte de la flota submarina norteamericana en combate abierto.
Búsqueda a contrarreloj: el saldo humano del naufragio
Según, la agencia AFP, de las 180 personas que tripulaban el navío destruido, la Marina del sector logró sacar del agua a 30 marineros. El ministro de Asuntos Exteriores de Sri Lanka, Vijitha Herath, indicó que estos primeros rescatados presentan heridas de extrema gravedad y fueron trasladados de urgencia al Hospital General de Karapitiya, al sur del país, reportó esta agencia.
También, la Armada de Sri Lanka, confirmó el hallazgo de cadáveres en el área del ataque. Las autoridades mantienen bajo reserva la cifra exacta de fallecidos, volcando todos sus recursos logísticos en rastrear a los más de 100 desaparecidos restantes antes de que cambien las mareas.
Las alertas se dispararon cuando el centro de rescate marítimo interceptó la llamada de emergencia emitida desde el hundimiento. Utilizando algoritmos basados en la hora del impacto y las variables meteorológicas, los guardacostas delimitaron una extensa zona de búsqueda. Horas antes de la confirmación de Washington, fuentes gubernamentales locales ya habían advertido a EFE sobre las fuertes sospechas de una emboscada militar premeditada contra el buque iraní.
