En una operación relámpago que parece extraída de un guion de Hollywood, las autoridades colombianas, en estrecha colaboración con la DEA, lograron desmantelar un sofisticado taller clandestino de explosivos en la localidad de Usme, al sur de Bogotá. El objetivo del grupo criminal era claro: sembrar el caos mediante acciones de sabotaje durante la jornada electoral programada para el próximo 8 de marzo.
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El operativo, que se mantuvo bajo absoluta reserva durante más de 45 días, permitió la captura de dos personas en flagrancia y la incautación de un arsenal capaz de generar múltiples tragedias en la capital.
Agentes encubiertos y drones térmicos: La cacería en Usme
La investigación se activó tras una alerta de inteligencia de los Estados Unidos. Durante semanas, agentes de la DIJIN, el GAULA Militar y la Fiscalía se mimetizaron entre la comunidad de Usme utilizando fachadas de comerciantes y transportadores para vigilar una vivienda sospechosa sin levantar sospechas.
El despliegue tecnológico fue fundamental para el éxito de la misión:
- Monitoreo aéreo: Drones con cámaras térmicas detectaron movimientos inusuales de materiales químicos.
- Interceptaciones: Líneas telefónicas permitieron rastrear las órdenes que recibía la célula urbana.
- Infiltración: Agentes de inteligencia validaron en terreno la entrada y salida de insumos para la fabricación de Artefactos Explosivos Improvisados (AEI).
Arsenal incautado: Más de 70 bombas listas para usar
El allanamiento, ejecutado este 25 de febrero de 2026, reveló la magnitud del peligro que acechaba a los bogotanos. En el lugar, las autoridades hallaron:
- Insumos para fabricar más de 70 artefactos explosivos.
- Granadas de 60 mm y munición 5.56 mm.
- Un lanzagranadas artesanal de calibre 40 mm.
- Cuerpos de AEI y mezclas químicas de alto poder destructivo.
Fractura en el ELN: ¿Un frente urbano fuera de control?
Uno de los hallazgos más inquietantes para los analistas de inteligencia es la posible división interna en la guerrilla. Los reportes indican que el Frente de Guerra Urbano Nacional del ELN, responsable de este plan, estaría actuando al margen de las directrices del COCE (Comando Central).
Esta “rueda suelta” dentro de la estructura armada sugiere una fractura peligrosa, donde facciones urbanas podrían estar buscando autonomía para ejecutar atentados de alto impacto, ignorando incluso posibles procesos de diálogo o treguas nacionales.
A pocos días de las elecciones del 8 de marzo, la seguridad en Bogotá se mantiene en alerta máxima. Las autoridades no descartan nuevas capturas mientras realizan el análisis forense de los dispositivos incautados para dar con los autores intelectuales de este plan de sabotaje.
