En un operativo de control y seguimiento ambiental, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) impuso medidas cautelares a un ambicioso proyecto urbanístico en el municipio de Chocontá. La obra, que contemplaba la edificación de cinco viviendas de lujo, se levantaba en el corazón de la Reserva Forestal de la Cuenca Alta del Río Bogotá, una zona de especial protección para el equilibrio hídrico de la región.
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El hallazgo tuvo lugar en la vereda Tilatá, donde técnicos de la Dirección Regional Almeidas y Guatavita confirmaron que las construcciones violaban flagrantemente la normativa vigente, poniendo en riesgo el ecosistema y la salud humana.
El eje central de la irregularidad radica en el incumplimiento de la Resolución 138 de 2014. Según el Artículo 6 de dicha norma, los municipios tienen estrictamente prohibido otorgar nuevas licencias de parcelación, ampliación u obra nueva en estas áreas hasta que se defina el Plan de Manejo de la reserva.
Este blindaje legal busca que cualquier intervención humana mantenga el “efecto protector” del suelo. Al no existir una densidad permitida ni unidades mínimas de parcelación definidas para este predio, la construcción se considera una invasión directa a un espacio que debería ser de conservación.
Uno de los puntos más críticos detectados por la autoridad ambiental fue la ausencia de un sistema de tratamiento de aguas residuales (PTAR). La estrategia de los constructores consistía en una medida improvisada:
Uso de tanques de almacenamiento temporal.
Recolección y transporte de desechos mediante camiones hacia sitios autorizados.
Sin embargo, la CAR fue enfática al señalar que esta solución es inviable e inaplicable. Al tratarse de un conjunto habitacional y no de viviendas rurales dispersas, y al estar ubicadas dentro de la Reserva, la normativa exige estándares de vertimientos mucho más rigurosos que el simple transporte por carrotanque.
Suspensión inmediata y defensa del paisaje
Ante la evidencia de remoción de suelos y el daño potencial a los recursos naturales, el director regional de Almeidas y Guatavita confirmó el cese inmediato de actividades.
“Suspendimos el proyecto para evitar la continuación de una actividad que atenta contra el medio ambiente, los recursos naturales, el paisaje y la salud humana”, puntualizó el funcionario.
Este operativo envía un mensaje contundente a los desarrolladores inmobiliarios en Cundinamarca: la protección de la Cuenca Alta del Río Bogotá no es negociable. La CAR continuará con las investigaciones para determinar las sanciones económicas y las acciones de restauración que deberán asumir los responsables de este proyecto en Chocontá.
