El hallazgo sin vida de Cristian Martín, un estudiante de 16 años de la Universidad El Bosque, en la madrugada de este martes 17 de febrero, destapó una serie de interrogantes para las autoridades de Cundinamarca. Su cuerpo fue localizado en una zona apartada del municipio de Gachancipá, después de permanecer más de 24 horas desaparecido.
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Actualmente, los investigadores se enfrentan a un expediente marcado por pistas que han sido gracias a la elementos tecnológicos, denuncias de extorsión y un dictamen preliminar que divide a la familia y a las autoridades locales.
El rastro satelital y el hallazgo en Gachancipá
La tecnología resultó determinante en las labores de búsqueda. Luego de que Cristian saliera de su vivienda el lunes pasadas las 4:40 de la mañana rumbo a sus clases y su teléfono móvil dejara de registrar actividad, una costumbre personal entregó la ubicación a sus allegados.
En declaraciones exclusivas entregadas y reportadas por Blu Radio, la familia confirmó que el estudiante tenía el hábito de dejar abiertas las sesiones en su computador portátil. Este descuido permitió a sus familiares pudiesen acceder a su correo electrónico y activar el historial de ubicación satelital del celular vinculado a la cuenta.
El GPS marcó una ruta inusual, en la que el joven se encontraba en Gachancipá, a más de 40 kilómetros de su ruta habitual en Bogotá. Luego de desplazarse al lugar señalado por el sistema, encontraron el cuerpo a la 1:05 de la madrugada de este martes.
Versiones enfrentadas: ¿extorsión o decisión personal?
Las causas de la muerte son el principal punto de fricción en la investigación. El alcalde de Gachancipá, Alfonso López, indicó públicamente que las primeras inspecciones técnicas en el lugar de los hechos sugieren que el menor se habría quitado la vida, descartando inicialmente la intervención de otras personas.
Sin embargo, el círculo íntimo del estudiante rechaza tajantemente esta hipótesis. En diálogo con Noticias Caracol, la madre de Martín advirtió sobre la participación de terceros y exigió a las autoridades agotar todas las líneas de investigación. “Quiero llegar hasta las últimas consecuencias para que el que me le hizo eso a mi hijo pague, y no me importa; me llegue el agua hasta donde me llegue”, sentenció al medio televisivo.
Según su testimonio, mientras la familia se dirigía por carretera hacia Gachancipá guiados por el GPS, comenzaron a recibir llamadas telefónicas de desconocidos que aseguraban tener retenido al joven en un vehículo. Durante esto, los presuntos delincuentes exigieron el pago inmediato de dos millones de pesos para que fuese liberado.
Martín cursaba el primer semestre del programa de Ciencias y Matemáticas en la Universidad El Bosque. Su ingreso a la institución se materializó gracias a una beca académica, otorgada tras registrar el puntaje más alto de las pruebas Icfes en su colegio. Sus familiares lo describen como un adolescente disciplinado y enfocado, sin reportes de problemas personales, conflictos o amenazas previas a su desaparición.
