La canciller colombiana, Rosa Villavicencio, confirmó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no impuso condiciones a Colombia en materia de lucha antidrogas ni exigió retomar las fumigaciones aéreas sobre los cultivos de coca.
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Luego de la reunión del pasado 3 de febrero en la Casa Blanca, el Gobierno nacional ha llevado su política exterior hacia una estrategia de interdependencia económica que incluye la venta de energía a Venezuela, con el objetivo de reactivar la producción petrolera del país vecino hacia el mercado estadounidense.
En declaraciones entregadas a la agencia EFE desde Madrid, donde la Villavicencio coordina los preparativos logísticos para las elecciones legislativas del próximo 8 de marzo, Villavicencio negó las versiones sobre una supuesta directriz de Washington.
Según la funcionaria, la reunión bilateral fue directa y sin “rendición de cuentas”, logrando que Trump se mostrara receptivo frente al modelo de erradicación voluntaria y sustitución de cultivos impulsado por el presidente Gustavo Petro.
El negocio eléctrico para reactivar el crudo vecino
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, un activo de alto interés para la economía norteamericana, pero actualmente carece de la red eléctrica necesaria para garantizar su extracción. Frente a este déficit, la propuesta de la Casa de Nariño consiste en exportar sus excedentes de energía y reconstruir los oleoductos que han estado sin funcionamiento luego de años de sanciones internacionales. Esta medida permitiría a Caracas sacar el petróleo que Washington necesita explotar bajo un modelo más sostenible.
¿Inteligencia compartida pero sin tropas estadounidenses en terreno?
Villavicencio precisó a la agencia internacional que el mandatario estadounidense desconocía múltiples realidades de América Latina al inicio de las conversaciones. Sin embargo, el diálogo logró establecer que la transición hacia economías lícitas, mediante la siembra de cacao o café apoyada por fondos internacionales, es la ruta pactada contra el narcotráfico.
Respecto a la seguridad territorial, la ministra de Relaciones Exteriores aclaró que las operaciones tácticas en la frontera seguirán bajo la ejecución exclusiva de los ejércitos de Colombia y Venezuela. La cooperación con las fuerzas de Estados Unidos se mantendrá estrictamente en el nivel de inteligencia militar e intercambio de información contra el crimen organizado transnacional.
