El Ministro del Interior, Armando Benedetti, reaccionó con dureza ante la denuncia formal interpuesta por la senadora María Fernanda Cabal ante la Procuraduría General de la Nación. El alto funcionario calificó la acción como un síntoma de temor político y defendió su derecho a expresar opiniones personales sobre la coyuntura del país, específicamente respecto a la figura de la reelección presidencial.
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El conflicto se originó tras una publicación en la red social X, donde Benedetti aseguró que, en un escenario hipotético de reelección, el actual mandatario Gustavo Petro derrotaría a cualquier contrincante. “Hay que dejar el susto”, sentenció el ministro en su respuesta, argumentando que sus palabras no constituyen participación indebida en política, sino un análisis de la popularidad del Ejecutivo.
Los argumentos de la queja disciplinaria
La senadora Cabal, representante del Centro Democrático, radicó un documento solicitando una investigación contra Benedetti. Según el texto de la queja, el funcionario habría utilizado su cargo y la visibilidad de sus redes sociales para promover “la continuidad del proyecto político de Petro”, lo cual, a juicio de la congresista, vulnera el artículo 60 de la Ley 1952 de 2019.
Para Cabal, las afirmaciones del ministro no son informativas ni pedagógicas, sino que representan un “intento disfrazado de reelección” que contraviene la Constitución Política de Colombia. La senadora sostiene que un servidor público de su nivel tiene prohibido emitir juicios que busquen influir en la opinión pública a favor de una causa partidista específica.
El choque por la “opinión” y el pasado electoral
Lejos de retractarse, Benedetti contraatacó recordando que la reelección en Colombia está prohibida y que su comentario se basó en un supuesto. “Es obvio que lo que digo es que Gustavo Petro le ganaría a todos los candidatos si hubiera reelección”, aclaró el ministro. Asimismo, escaló la tensión personal al mencionar que la senadora Cabal no es candidata actualmente y le recordó su derrota interna frente a Paloma Valencia en pasados procesos de su colectividad.
El ministro insiste en que, al no ser Petro un candidato activo, dado que el marco legal vigente no lo permite, sus palabras no pueden tipificarse como proselitismo electoral. Sin embargo, la queja ante el despacho del Procurador General, Gregorio Eljach, subraya que la actitud “proselitista e intencionada” de un Ministro del Interior es jurídicamente reprochable.
Impacto en el panorama político nacional
Este enfrentamiento pone nuevamente sobre la mesa el debate sobre los límites de la libertad de expresión de los ministros de Estado. Mientras la oposición busca que la Procuraduría imponga sanciones por presunta extralimitación de funciones, desde el Gobierno se defiende la narrativa del reconocimiento popular en “las calles”.
El Ministerio Público deberá determinar ahora si las publicaciones de Benedetti, donde cita que “el obrero, el vigilante y el policía” respaldan la gestión actual, constituyen una falta disciplinaria grave por utilizar el empleo para presionar o influir en procesos electorales de carácter partidista. Por ahora, el pulso entre Cabal y Benedetti profundiza la polarización de cara a los futuros escenarios electorales del país.
