A partir del próximo 1 de febrero, los conductores en Colombia experimentarán el primer alivio en el costo del combustible tras más de tres años de ajustes al alza. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, confirmó que el Gobierno Nacional proyecta una reducción de aproximadamente COP 300 en el precio del galón de gasolina, una medida que marca un punto de giro en la política energética del país.
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Este ajuste técnico responde a que, por primera vez en el periodo reciente, el precio interno que pagan los colombianos se ubica por encima de la referencia internacional. La decisión se oficializa luego de que el Ejecutivo lograra sanear el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), una deuda que ascendía a los 70 billones de pesos colombianos y que mantuvo bajo presión las finanzas públicas durante los últimos años.
Un alivio impulsado por el cierre de la brecha fiscal
El sustento detrás de la caída del precio no es coyuntural, sino estructural. Según explicó el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea, la nación ha alcanzado finalmente el equilibrio financiero en el rubro de la gasolina motor corriente. “La promesa del presidente comienza a cumplirse con una reducción progresiva, pensada para cuidar el bolsillo de la gente sin crear nueva deuda”, señaló el funcionario.
Expertos del sector e información recopilada por Caracol Radio, como el investigador Sergio Cabrales, señalan que el margen para reducir el costo es amplio. Actualmente, el precio en Colombia tiene un espacio de hasta COP 3.000 por encima del valor internacional, lo que permitiría que el descenso iniciado en febrero tenga continuidad en los meses siguientes si las condiciones del mercado y la Tasa Representativa del Mercado (TRM), que ronda los COP 3.600, se mantienen estables.
¿Qué pasará con el precio del ACPM?
A pesar de la noticia positiva para los usuarios de vehículos particulares y motocicletas, el panorama para el transporte de carga es distinto. El Gobierno ha sido enfático en que esta reducción no cobijará al diésel (ACPM).
Por el contrario, el Ministerio de Hacienda avanza en un decreto para ajustar el precio del diésel de manera diferencial, buscando eliminar los subsidios ineficientes en este sector. Según fuentes gremiales, la gasolina dejaría de “subsidiar” al ACPM, permitiendo que la primera baje mientras el segundo se encarece gradualmente para igualar los estándares internacionales.
Impacto social y medidas contrainflacionarias
Desde la cartera de Hacienda, se ve este movimiento como una “medida contrainflacionaria fuerte”. Al reducir el costo de los combustibles, se espera un efecto dominó que alivie los costos de transporte y, por lo que, el precio final de algunos bienes de consumo.
Con un precio promedio actual que ronda los COP 17.057 en las principales ciudades, la reducción de febrero es vista como el primer paso de una estrategia para devolver poder adquisitivo a los ciudadanos luego del incremento del salario mínimo y la estabilización de las cuentas públicas.
