En una maniobra táctica ejecutada antes del amanecer, las fuerzas militares de los Estados Unidos asestaron un nuevo golpe a las redes de transporte de crudo sancionado. El Comando Sur confirmó este jueves la interceptación del buque Verónica, marcando la sexta embarcación detenida bajo la estricta cuarentena establecida por la administración de Donald Trump en aguas del Caribe.
La operación, que resalta por su precisión técnica, fue llevada a cabo por infantes de marina y marineros de la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear. Los efectivos zarparon desde el imponente portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN 78) para abordar el petrolero sin que se registraran incidentes, según detalló el reporte oficial difundido en redes sociales.
La “flota fantasma” bajo la lupa de Washington
El caso del Verónica no es un hecho aislado. Se produce apenas una semana después de que el pasado 9 de enero las autoridades interceptaran al buque Olina, otro integrante de la denominada “flota fantasma”. Estas embarcaciones son señaladas por el Pentágono de operar en la clandestinidad para evadir los embargos internacionales y transportar crudo venezolano de manera ilícita.
La secretaria de Defensa, Kristi Noem, fue contundente al referirse al estatus del navío incautado:
“El buque cisterna había transitado previamente por aguas venezolanas y operaba desafiando la cuarentena establecida por el presidente Trump. No hay forma de escapar de la justicia estadounidense, punto”.
Tensión máxima tras la captura de Nicolás Maduro
El contexto regional es de máxima alerta. Desde la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, el movimiento en los puertos venezolanos ha sido frenético. Datos del portal especializado TankerTrackers estiman que al menos 16 buques petroleros sancionados abandonaron apresuradamente las aguas territoriales tras el arresto del líder chavista.
De esa flota en fuga, se calcula que 13 barcos transportan cerca de 12 millones de barriles de crudo. Estados Unidos ha dejado claro que no permitirá que estos recursos financien estructuras remanentes del antiguo gobierno. El Comando Sur subrayó una directriz innegociable: los únicos petroleros que podrán salir de Venezuela serán aquellos coordinados directamente con el Departamento de Guerra.
Control total en el Caribe
Con el USS Gerald R. Ford patrullando la zona, el mensaje de Washington busca disuadir a las navieras internacionales de colaborar con el transporte de carga sancionada. La coordinación entre el Departamento de Seguridad Nacional y las fuerzas de tarea conjunta sugiere que las misiones de abordaje continuarán en los próximos días, mientras se rastrea el paradero de los 10 buques restantes que aún navegan con carga embargada.
La determinación estadounidense parece inamovible: el Caribe está bajo un cerco naval que no solo busca asfixiar las finanzas del petróleo ilícito, sino consolidar el control tras el cambio de paradigma político en Venezuela.
