En un giro dramático para la geopolítica regional, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, recibió este jueves en la Casa Blanca a la líder opositora venezolana María Corina Machado. El encuentro, que duró aproximadamente dos horas y media, ocurre en un momento de extrema tensión y contradicciones en la política exterior de Washington hacia Caracas.
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A su salida de la residencia oficial, hacia las 14:30 hora local, Machado saludó a un grupo de simpatizantes antes de dirigirse al Capitolio. Con un mensaje breve pero contundente, la líder opositora sentenció: “Contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela”.
El factor Nobel y la “impaciencia” de Trump
Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt confirmó que Trump “estaba impaciente” por conocer a la ganadora del Premio Nobel de la Paz. No obstante, la reunión estuvo precedida por una controversia simbólica: la propuesta de Machado de entregarle su medalla del Nobel al mandatario estadounidense.
Ante la confusión generada, el Nobel Peace Center aclaró a través de sus canales oficiales que, si bien un laureado puede disponer físicamente de la medalla dorada, el título de “laureado” es intransferible y personal. “Una medalla puede cambiar de manos, pero no el título”, subrayó la organización, cerrando la puerta a la idea de Machado de “compartir” el galardón con el republicano.
El doble juego de Washington: ¿Oposición o Petróleo?
A pesar de la cordialidad del almuerzo, el panorama para la oposición venezolana es complejo. Mientras Machado busca mantener una línea directa con el Salón Oval, Trump ha comenzado a tejer una relación pragmática con el régimen de Caracas tras el derrocamiento de Nicolás Maduro.
Apenas un día antes del encuentro con Machado, Trump sostuvo una “larga” conversación telefónica con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, a quien calificó de líder “formidable”. En dicha llamada se discutieron temas estratégicos: petróleo, minerales, comercio y seguridad.
Este acercamiento ha generado un clima de incertidumbre. Aunque Estados Unidos mantiene oficialmente la etiqueta de “narcoterrorista” para el régimen, los negocios no se han detenido. De hecho, este jueves se confirmó la primera venta de crudo venezolano decomisado por un valor de 500 millones de dólares, fondos que han pasado directamente a cuentas controladas por el Departamento del Tesoro.
La estrategia del “Palo y la Zanahoria”
El equipo de Trump, liderado en política exterior por el Secretario de Estado Marco Rubio, parece estar aplicando una táctica mixta. Por un lado, se anunció la incautación de un sexto petrolero en el Caribe bajo el argumento de proteger el continente contra “adversarios extranjeros”. Por otro, se busca la colaboración de multinacionales petroleras para reactivar la producción en suelo venezolano.
El desafío para María Corina Machado radica en navegar esta nueva realidad donde los intereses energéticos parecen competir con las aspiraciones de cambio democrático. Trump ha sido claro: admira la personalidad de Machado, pero sus acciones recientes demuestran que su prioridad inmediata es el flujo de crudo y la estabilidad comercial bajo sus propios términos.
La mesa está servida para una reconfiguración total del poder en el Caribe, donde el petróleo vuelve a ser el eje central de la diplomacia de “America First”.
