El estremecedor caso de presunto envenenamiento masivo que conmocionó a Colombia entra en una etapa definitiva en el Viejo Continente. La justicia del Reino Unido ha dado un paso crucial al fijar para el próximo 9 de febrero una nueva audiencia ante el juzgado de Westminster, donde se definirá el futuro jurídico de Zulma Guzmán, la mujer de 54 años señalada como la presunta responsable de una serie de intoxicaciones con talio.
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En una reciente diligencia virtual de carácter procedimental, el tribunal británico consultó a Guzmán sobre su conformidad con que el trámite de extradición continúe bajo su competencia. Aunque no se debatieron pruebas de fondo, esta sesión marcó el cronómetro para que su defensa presente formalmente los recursos legales con los que buscará evitar su retorno a territorio colombiano.
El dilema procesal en Colombia: ¿Comparecencia virtual o contumacia?
Mientras en Londres se discute la libertad o entrega de la procesada, en Colombia la Fiscalía General de la Nación reactiva sus motores tras la vacancia judicial. El ente acusador se prepara para radicar la audiencia de imputación de cargos, pero enfrenta un reto logístico y legal: asegurar la vinculación formal de Guzmán.
El abogado Majer Abushihab, representante de las víctimas (familia Forero), ha sido enfático en que la ubicación de la mujer en un centro de reclusión europeo elimina la posibilidad de declararla como “persona ausente”. En su lugar, surge la figura de la contumacia.
“La contumacia supone que el procesado está ubicado y simplemente no quiere comparecer”, explicó Abushihab.
Según el jurista, si Guzmán decide no conectarse a las audiencias virtuales a pesar de tener los medios disponibles en su lugar de reclusión, la Fiscalía puede proceder con la imputación bajo esta figura, garantizando que el proceso penal no se detenga por la distancia geográfica.
Las pruebas: El rastro del veneno en las frambuesas
El caso que se le sigue a Zulma Guzmán parece sacado de una novela negra, pero con consecuencias trágicas en la vida real. La Fiscalía asegura tener un arsenal probatorio que la vincularía con el presunto envenenamiento de dos menores de edad. El vehículo utilizado para administrar el tóxico habrían sido frambuesas contaminadas con talio, un metal pesado altamente tóxico y difícil de detectar de forma inmediata.
Pero la investigación no se detiene en el fallecimiento de los menores. Las autoridades colombianas mantienen abierta una línea de indagación por otros dos episodios de intoxicación que sufrió Alicia Graham, esposa de Juan de Bedout y madre de una de las niñas fallecidas. Estos eventos adicionales refuerzan la hipótesis de un plan sistemático de envenenamiento que la Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía busca castigar con severidad.
Con la audiencia de febrero en el horizonte, la justicia colombiana espera que la coordinación con las autoridades del Reino Unido permita que, por fin, Zulma Guzmán responda ante los jueces por los cargos de homicidio y lesiones que se le imputan.
