En un movimiento que redefine la estructura de mando en una Venezuela bajo tensión, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, oficializó este martes cambios drásticos en la cúpula de seguridad del Estado. A través de un comunicado difundido por el ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez, se confirmó el relevo en la Guardia de Honor Presidencial y en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).
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El general Gustavo González López, una de las figuras más herméticas y señaladas del chavismo, asume desde hoy la protección directa de la presidencia y el control de la inteligencia militar. Sustituye en estas funciones al mayor general Javier Marcano Tábata.
El cambio de guardia en plena crisis
Este ajuste en los cuarteles ocurre apenas días después de un hecho que fracturó la política regional: la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de autoridades estadounidenses el pasado sábado. Tras este suceso, y siguiendo el mandato del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Rodríguez asumió el cargo ante la Asamblea Nacional.
Según el vocero Freddy Ñáñez, la decisión responde a una “dinámica de fortalecimiento institucional” para garantizar la paz interna. No obstante, en los pasillos de la política venezolana, el nombramiento se interpreta como un paso de Rodríguez para consolidar su propia base de lealtad en un momento de extrema vulnerabilidad para el Ejecutivo.
El perfil de González López: Esta entre la confianza y la sanción en su país
La designación de González López no es un trámite cualquiera. El general cuenta con una trayectoria marcada por el control de los organismos de inteligencia más sensibles del país:
- Director del Sebin: Lideró la policía política en dos periodos críticos (2014-2018 y 2019-2024).
- Gestión Ministerial: Fue ministro de Relaciones Interiores entre 2015 y 2016.
- Expediente Internacional: Su historial está bajo la lupa de organismos de derechos humanos. Actualmente, figura en la lista de sancionados del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y de la Unión Europea.
Mientras el Gobierno describe la transición como un acto de “lealtad y continuidad”, diversas organizaciones civiles y medios independientes, como Efecto Cocuyo, recuerdan las denuncias por presuntos abusos cometidos bajo su mando.
Con este movimiento, Delcy Rodríguez no solo ocupa el vacío dejado por Maduro, sino que se rodea de la vieja guardia de inteligencia para navegar la etapa más incierta del chavismo en el poder.
