La situación geopolítica en la frontera y los recientes eventos militares en Venezuela han encendido las alarmas en el Palacio de Liévano. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, anunció de manera urgente la convocatoria a una mesa de seguridad de alto nivel, integrada por la Policía Metropolitana y la Brigada XIII del Ejército Nacional, con el objetivo de blindar a la capital ante las posibles repercusiones de los bombardeos estadounidenses en el país vecino.
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El mandatario distrital enfatizó que la ciudad debe estar preparada para cualquier alteración del orden público o cambio en la dinámica social derivado de la crisis internacional. Esta reunión busca coordinar acciones preventivas que garanticen la tranquilidad de los bogotanos en un momento de incertidumbre regional.
Movilizaciones en la capital: Entre el apoyo y el rechazo
Como era de esperarse, la noticia de las acciones militares internacionales generó una reacción inmediata en las calles de Bogotá. Durante las últimas horas, se han registrado diversas manifestaciones ciudadanas: grupos a favor y en contra de lo sucedido en Venezuela se han concentrado en puntos estratégicos de la ciudad.
Hasta el momento, el balance es de total normalidad. “Las movilizaciones se han realizado de manera pacífica y no se han registrado hechos de violencia o acciones que alteren el orden público”, confirmaron fuentes oficiales. El Distrito ha desplegado un robusto cuerpo de gestores de convivencia y efectivos de la Policía para acompañar las marchas, garantizando el derecho a la protesta de quienes participan y la libre movilidad de quienes no lo hacen.
Alerta migratoria: Bogotá prepara su capacidad de respuesta
Más allá de la seguridad inmediata, la mayor preocupación de la administración de Galán es el impacto humanitario. El alcalde ha citado a todo su gabinete distrital para diseñar y revisar el plan de contingencia ante lo que se prevé como una nueva ola migratoria masiva hacia la capital.
Bogotá, que ya alberga a la mayor población de venezolanos en el país, busca anticiparse para evitar el colapso de sus servicios sociales, de salud y educación. Galán fue enfático en su postura humanitaria: “Seguimos atentos al desarrollo de los hechos y reiteramos nuestro compromiso por apoyar y acompañar a las y los venezolanos que han hecho de Bogotá su casa”.
Un plan integral de vigilancia
El trabajo conjunto con la Brigada XIII no es menor. La presencia del Ejército refuerza la vigilancia en las entradas y salidas de la ciudad, así como en puntos críticos de infraestructura. El objetivo es claro: evitar que la polarización política o la desesperación por el nuevo flujo migratorio desemboquen en focos de inseguridad.
La ciudadanía permanece atenta a nuevos anuncios del Distrito, mientras que las autoridades de salud y bienestar social ya evalúan la capacidad de los albergues y centros de atención al migrante para lo que podría ser un semestre de alta presión demográfica en la capital colombiana.
