El sueño de tener casa propia en Colombia es algo que de a poco se ha ido relegando por las dinámicas del mercado, que han llevado a la ciudadanía a optar por la compra de vivienda usada o mantenerse en el pago de arriendo, debido, entre otros conceptos como los créditos costosos y las dinámicas de traslado que han llevado a muchos a buscar ciudades intermedias para vivir. Un reciente informe revela cómo está la demanda de vivienda en el país.
De acuerdo con Fincaraiz, Más del 70% de quienes buscan vivienda en Colombia se inclinan por inmuebles usados y arriendos, principalmente porque resultan opciones más asequibles ante el aumento del crédito y las condiciones actuales del mercado. En este escenario, los apartamentos de 1 y 2 habitaciones siguen siendo los más demandados por su costo y flexibilidad.
Que no se lo cuenten en la calle 🟢📲 >>> ¿Piensa en mudarse? Recomendaciones para arrendar una vivienda en Bogotá

Aunque hay señales de mejora, la demanda aún se centra en vivienda usada por sus precios más competitivos y su presencia en zonas ya consolidadas. Bogotá lidera la demanda, seguida por Medellín, Cali y Barranquilla. Sin embargo, ciudades intermedias como Pereira, Manizales y Villavicencio han aumentado sus búsquedas, mostrando un interés creciente por zonas con menor congestión y mejor calidad de vida.
Las búsquedas de viviendas campestres crecieron más del 18%, impulsadas por el teletrabajo y el interés por entornos tranquilos, con aire limpio y áreas verdes. La mayor actividad se da en estratos 3 y 4. En Bogotá, arriendos en estratos 4 y 5 rondan entre $2,5 y $3,5 millones, reflejando la importancia de la conexión, servicios y entornos seguros.
Los colombianos valoran cada vez más áreas verdes, buena conectividad, seguridad y espacios funcionales. Se consolida la preferencia por inmuebles compactos, bien ubicados y sostenibles. El país vive una reconfiguración residencial: la vivienda usada y los arriendos seguirán dominando, mientras crece el interés por ciudades intermedias y zonas rurales, donde factores como bienestar y sostenibilidad pesan tanto como el precio.
