El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, regresó a la Asamblea General de la ONU en Nueva York después de seis años de ausencia, y dejó una frase que resume su crítica más fuerte al organismo internacional: “Las palabras vacías no resuelven la guerra”.
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Durante un discurso de más de 50 minutos, el mandatario expuso su visión sobre la política global, los logros de su administración y las fallas que, según él, marcan la gestión de Naciones Unidas.
Trump comenzó exaltando los avances de su gobierno desde su regreso a la Casa Blanca: “Estados Unidos tiene la fortuna de tener la economía, las fronteras, el ejército, las amistades y el espíritu más fuertes de cualquier nación del mundo”. Sin embargo, rápidamente pasó a señalar lo que considera la ineficacia de la ONU en la resolución de conflictos.
El mandatario aseguró que en lo corrido del año logró poner fin a siete guerras en regiones como Camboya, Tailandia, Kosovo, Serbia, el Congo, Ruanda, Pakistán, India, Israel, Irán, Egipto, Etiopía, Armenia y Azerbaiyán. “En todos estos casos, la ONU ni siquiera intentó ayudar. Negocié directamente con los líderes de cada país, sin apoyo del organismo internacional”, afirmó.
Críticas directas a la ONU
La frase “Las palabras vacías no resuelven la guerra” se convirtió en el eje de su discurso, con la que Trump cuestionó la forma en que Naciones Unidas enfrenta los conflictos armados. “La ONU tiene un potencial enorme, pero no lo cumple. Parece que todo lo que hacen es escribir una carta muy contundente y luego no la cumplen”, dijo.
El presidente ironizó incluso sobre su experiencia en la sede del organismo: “Lo único que recibí de las Naciones Unidas fue una mala escalera mecánica y un mal teleprompter”.
Políticas migratorias y Bukele
En el ámbito interno, Trump defendió su política migratoria de “cero tolerancia”. “Si entras ilegalmente a Estados Unidos, irás a la cárcel o regresarás a tu lugar de origen, o quizás incluso más lejos”, enfatizó. También agradeció al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, “por el trabajo exitoso y profesional” en el manejo de criminales.
Con su intervención, Trump no solo marcó distancia con la ONU, sino que reafirmó su idea de un liderazgo global basado en la acción directa y unilateral de Estados Unidos. En su visión, los discursos diplomáticos resultan insuficientes y, como recalcó, “las palabras vacías no resuelven la guerra”.
