Un reciente estudio liderado por investigadores de la Universidad de Georgia, en Estados Unidos, ha arrojado nueva luz sobre los posibles beneficios psicológicos de ver series en formato maratón. Publicado en la revista Acta Psychologica, el trabajo sugiere que consumir contenido narrativo de forma intensiva —ya sea a través de series o libros— puede tener efectos positivos en la memoria y en la gestión emocional de las personas.
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Cómo el consumo intensivo afecta el recuerdo
A partir de encuestas realizadas a más de 500 estudiantes universitarios, los expertos exploraron cómo la forma en la que se consumen las historias influye en la permanencia de estas en la mente. El hallazgo más relevante apunta a que, cuando se ve o se lee una historia de forma continua, es más probable que se desarrollen estructuras mentales más complejas y duraderas, capaces de ser reutilizadas incluso tiempo después del consumo.
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Este fenómeno, denominado “participación imaginativa retrospectiva” (RII), permite revivir mentalmente la trama, imaginar escenas adicionales o reinterpretar momentos clave. Según los investigadores, este tipo de interacción posterior con la historia ayuda a procesar emociones e incluso a afrontar mejor situaciones de estrés.
Series vs. libros: ¿cuál deja mayor huella?
Aunque tanto los libros como las películas ofrecen beneficios, los resultados mostraron que las series de televisión generan recuerdos más vívidos y duraderos, especialmente cuando se ven durante sesiones prolongadas. Esto podría deberse a su formato episódico, que facilita una conexión emocional progresiva con los personajes y la historia.
Más que un pasatiempo pasivo
Contrario a la creencia de que ver series compulsivamente es una actividad pasiva, el autor principal del estudio, Joshua Baldwin, aseguró:
“Quienes tienen el hábito de ver series compulsivamente no lo hacen de forma pasiva, sino que piensan activamente en ello después”.
Además, explicó que estas personas muestran un fuerte deseo de interactuar con las historias incluso cuando no están frente a la pantalla:
“Tienen muchas ganas de involucrarse con las historias, incluso cuando no están presentes para ver las series”.
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Posibles beneficios emocionales
Los autores también especulan que este vínculo posterior con la narrativa podría mitigar sensaciones negativas asociadas con el consumo excesivo, como la culpa o el cansancio. La capacidad de revivir la historia en la mente permitiría reinterpretar la experiencia como algo más significativo, ayudando así a una mejor regulación emocional.
A pesar de los hallazgos positivos, el equipo de investigación advierte que aún queda mucho por estudiar sobre los impactos del consumo maratónico de contenidos en el bienestar general. Como subrayó Baldwin:
“Hay mucho debate sobre si los medios son buenos o malos, pero siempre es un argumento con matices […] Siempre depende del contenido en sí, de por qué lo ve la gente, de los antecedentes psicológicos del individuo y del contexto”.
