Un insólito y perturbador caso ha generado conmoción en Reino Unido, luego de que Neil Hopper, un cirujano británico de 49 años, fuera sentenciado a 32 meses de prisión tras admitir que provocó deliberadamente la amputación de sus piernas con el objetivo de estafar a compañías aseguradoras. El caso ocurrió en la ciudad de Truro, en Cornwall, al suroeste de Inglaterra, donde Hopper había trabajado como médico del Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés).
Según determinó el Tribunal de la Corona de Truro, en mayo de 2019, Hopper ingresó a un hospital con síntomas de una supuesta sepsis. Sin embargo, las autoridades descubrieron que el médico había provocado intencionalmente daños severos en sus extremidades utilizando hielo seco, simulando una infección que terminó con la amputación de ambas piernas por debajo de la rodilla. Posteriormente, reclamó 466.000 libras esterlinas —equivalentes a unos 590.000 dólares— en seguros médicos.
El fraude no solo generó indignación por el engaño al sistema de salud y a las aseguradoras, sino también por los hallazgos adicionales en la investigación: Hopper poseía múltiples imágenes pornográficas de mutilaciones extremas. Las autoridades informaron que estaba vinculado con “EunuchMaker”, un sitio de pornografía extrema donde se mostraban actos de automutilación masculina. Su creador, Marius Gustavson, fue condenado en 2024 a cadena perpetua con un mínimo de 22 años.
El fiscal Nicholas Lee explicó que “el señor Hopper deseaba convertirse en amputado y que siempre había sido algo con lo que había soñado”, añadiendo que “era algo que le obsesionaba y sentía un interés sexual por convertirse en amputado”.
La situación encendió el debate sobre el control psicológico y ético en el ejercicio médico, pues Hopper ejerció durante varios años en el hospital Royal Cornwall, donde atendió a pacientes sin que se detectaran irregularidades clínicas. Tras su arresto en 2023, fue inhabilitado de manera definitiva.
“El comportamiento del señor Hopper no guarda relación con su rol profesional y no existió riesgo para los pacientes que fueron atendidos por él”, declaró el Royal Cornwall Hospitals NHS Trust a la cadena BBC.
Este caso ha reabierto la discusión sobre los límites del consentimiento médico, el abuso de los seguros de salud y el seguimiento psicológico a profesionales de la salud.
