Moscú vive una nueva sacudida política tras confirmarse la muerte del exministro de Transporte, Roman Starovoit, quien presuntamente se suicidó este lunes 7 de julio, solo horas después de haber sido despedido por el presidente Vladimir Putin.
El Kremlin publicó el decreto de destitución en la mañana del lunes, nombrando al adjunto Andrey Nikitin como ministro en funciones. Aunque no se explicaron oficialmente las razones del despido, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, aseguró que no fue por “falta de confianza”, sin ofrecer una causa alternativa.
Según el Comité de Investigación de Rusia, el cuerpo de Starovoit fue encontrado dentro de un automóvil con una herida de bala. Las autoridades afirmaron que la principal hipótesis es el suicidio, aunque aún investigan las circunstancias del hecho.
Starovoit, antes de su cargo como ministro, fue gobernador de la región de Kursk, zona fronteriza que ha sido blanco de ataques ucranianos. A pesar de haber dejado el cargo antes de una incursión sorpresa desde Ucrania, fue parcialmente responsabilizado por fallos en la seguridad regional.
La noticia de su muerte se conoce en un momento delicado para el país. Durante el fin de semana, la Agencia Federal de Transporte Aéreo de Rusia reportó una crisis sin precedentes: 485 vuelos cancelados, 88 desviados y más de 1.900 retrasados. La agencia atribuyó la situación a “interferencias externas”, mientras que el Ministerio de Defensa ruso confirmó la intercepción de más de 400 ataques ucranianos de largo alcance en el mismo periodo.
El caso de Roman Starovoit pone en evidencia la creciente presión dentro del gobierno ruso, en medio de conflictos militares, fallos logísticos y una profunda tensión política.
