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Crisis de pasaportes en Colombia: una tormenta institucional con impacto global

Una licitación fallida, tres cancilleres menos y miles de ciudadanos en incertidumbre por un documento esencial

Constanza Andrade looks at her Colombia passport as she fills out citizenship paper work at a Florida New American Citizenship Clinic on September 15, 2012 in Pembroke Pines, Florida. The clinic put on by the Florida Immigrant Coalition hoped to help up to 100 legal permanent residents get their citizenship paperwork in order and had picked the spot due to what they say are high concentration of immigrant communities in the area who may not have resources or access to information and assistance to become Citizens.
Pasaporte colombiano (Photo by Joe Raedle/Getty Images) (Joe Raedle/Getty Images)

La crisis de los pasaportes en Colombia tiene su raíz en la decisión del Gobierno Petro que decidió no renovar automáticamente el contrato con la firma Thomas Greg & Sons (TGS), empresa que por más de 15 años ha producido los pasaportes en Colombia. El argumento del Ejecutivo: evitar una “contratación amañada” y abrir el proceso a otras ofertas.

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En 2023, la licitación fue declarada desierta. Aunque TGS seguía proveyendo el servicio gracias a una prórroga, el presidente Petro insistió en que no habría una tercera extensión del contrato. La estrategia oficial es reemplazar a la empresa privada por una alianza entre la Imprenta Nacional de Colombia y la Casa de la Moneda de Portugal. El problema es que ni la infraestructura ni el software necesarios para producir los pasaportes están listos. La Procuraduría General de la Nación advirtió que la Imprenta Nacional no podrá iniciar operaciones antes de seis semanas del 1 de septiembre de 2025, fecha en la que debería comenzar la nueva producción.

El lunes 7 de julio, la Procuraduría General de la Nación realizó una visita preventiva a la Cancillería para examinar el manejo del proceso contractual. La diligencia fue liderada por el procurador delegado Marcio Melgosa y fue confirmada por la entonces canciller Laura Sarabia, quien publicó en su cuenta de X: “Brindaremos toda la colaboración requerida y atenderemos debidamente todos los requerimientos”.


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La inspección se produce en medio de una fuerte confrontación interna. Sarabia acusa a Alfredo Saade de interferencia directa en decisiones de la Cancillería, incluyendo supuestas instrucciones para retrasar las citas de pasaportes y extender el inventario existente.

Parte de la demora se debe, según Sarabia, a que la embajada de Portugal no conoce el contenido del contrato, lo que ha impedido avanzar en el acuerdo de cooperación con ese país para que su imprenta asuma la producción de los pasaportes.

Aunque Saade niega haber emitido esa orden, reconoció que el contrato con Portugal no está firmado y que se espera una reunión clave con representantes lusos el 8 de julio.

Laura Sarabia: “No estoy dispuesta a engañar al presidente ni al país”

En entrevista con Cambio, Sarabia aseguró que su renuncia se debió a desacuerdos con la ruta impuesta por Saade. “Si se sigue la ruta trazada por Alfredo Saade, es seguro que cuando el contrato con Thomas Greg & Sons se acabe, los colombianos van a quedarse sin pasaportes”, declaró.

Si bien dijo compartir la visión de Petro sobre que el Estado debe encargarse de la emisión, también enfatizó que “por quedarme en un cargo no estoy dispuesta a engañar a Gustavo Petro y al país”. Alertó sobre problemas en la seguridad del documento, logística de entrega y capacidad técnica: la Imprenta Nacional no está lista para asumir la producción de 8.000 pasaportes diarios.

¿Qué dijo el excanciller, Luis Gilberto Murillo?

El excanciller Luis Gilberto Murillo, en diálogo con Caracol Radio, confirmó que Portugal requería más de seis meses para adecuar las instalaciones de la Imprenta Nacional y poder asumir la tarea. Afirmó que durante su gestión se avanzó en un acuerdo para la transición, pero que este fue congelado tras su salida.

“No hubo determinación de implementarlo. Si el contrato con Portugal se hubiera firmado en marzo, no habría necesidad de prorrogar el contrato con Thomas Greg & Sons”, señaló Murillo, quien lamentó que se hayan perdido “cinco o seis meses muy valiosos”.

El escándalo ha tenido consecuencias políticas graves. La crisis de los pasaportes ha sido un factor determinante en la salida de tres cancilleres en menos de un año. Álvaro Leyva fue suspendido por supuestas irregularidades en la licitación; Luis Gilberto Murillo asumió interinamente pero fue reemplazado semanas después; y Laura Sarabia renunció el 3 de julio alegando falta de garantías para evitar un desabastecimiento. “Si se sigue la ruta trazada por Alfredo Saade, es seguro que cuando el contrato con Thomas Greg & Sons se acabe, los colombianos van a quedarse sin pasaportes”, dijo Sarabia en una declaración pública. Frente a la controversia, han surgido especulaciones sobre la posible salida de otros altos funcionarios en la Cancillería que contemplan dimitir.

Ante el agitado clima político, el gobierno debe decidir si renueva de nuevo el contrato con Thomas Greg & Sons o se arriesga a una transición incierta y técnicamente inviable con la Imprenta Nacional y Portugal. La advertencia de Sarabia sobre un posible desabastecimiento no es menor: miles de colombianos podrían quedar sin pasaporte en 2025 si no se toman decisiones rápidas, claras y técnicamente fundamentadas.

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