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“No más complacencia con los corruptos”: entrevista a candidata Ingrid Betancourt

Publimetro Colombia habló con la candidata presidencial del Partido Verde Oxígeno y exintegrante de la Coalición Centro Esperanza

Por el partido Verde Oxígeno, que volvió a tener su personería jurídica luego de una decisión del Consejo Nacional Electoral, la candidata Ingrid Betancourt, se lanzó por segunda vez a la Presidencia de Colombia. En su primera candidatura, Betancourt fue secuestrada por la exguerrilla de las Farc, en el 2002. Desde su liberación ha vivido en Francia. Hace cuatro años vino al país a apoyar la candidatura a la Presidencia de Gustavo Petro y ahora volvió para lanzar su propia candidatura. Después de 20 años, volvió para abrir un nuevo capítulo en su vida política, frustrada entonces por la violencia en el país.

¿Cuáles son los principales pilares de esa política de gobierno que espera ejecutar?

El primer pilar es un compromiso de acabar con la corrupción. Esto es una política de gobierno pero también es una política cultural, de cambiar las mentalidades en Colombia. Esto es sumamente importante, porque no se puede hacer nada si no logramos detener el tema de la corrupción. Dentro de esto primero esta el hambre, el problema de la exclusión y la desigualdad en Colombia. El segundo es la inseguridad, no solo en la ciudad, sino en los territorios, con todo lo relacionado a al presencia de actores delicitivos, delincuencia roja. El último eje es el ambiental, esta es una transversal que nos permite hablar de la economía, del empleo, de las exportaciones y de cómo vamos a lograr que Colombia sea el primer país verde de América Latina.

En la lucha contra la corrupción es necesario tomar acciones, comenzando por la política. Cuando decido salirme de la Coalición Centro Esperanza, ese es un costo político que trae mucha controversia y es difícil, pero es una respuesta frente al sistema de corrupción que tenemos que derrotar y es decir “no más complacencia con los corruptos”. Eso nos lleva a desarrollar un plan de acción:

Tenemos dos componentes: uno es defender el derecho fundamental de los colombianos a ser reparados, a tener una compensación por el daño causado por la corrupción y el segundo es ir tras las rentas de los corruptos.

El Estado colombiano va a entregarle recursos a los colombianos en reparación por los daños causados por la corrupción. El dinero provendrá de las rentas de corruptos (dinero viene de bienes, propiedades raíces, todo aquello que se pueda identificar como procedente de fraudes, sobornos, etc.).

Vamos a presentar al Congreso una ley para establecer el derecho fundamental de los colombianos a ser reparados cuando son víctimas de la corrupción.

Vamos a crear un fondo de destinación específica, administrado por el Ministerio de Hacienda, va a ser alimentado por las rentas de los corruptos, todo aquello que podamos identificar de procedencia ilegal.

Vamos a crear un tribunal especial que se dedicará a sancionar, condenar a los políticos corruptos, incluidos funcionarios de alto rango. Este estará compuesto por jueces que serán incorruptibles, van a estar protegidos, como en el modelo de jueces sin rostro, en la época de Pablo Escobar.

Por último, vamos a presentar una ley para aquellos funcionarios, ciudadanos o políticos que quieran informar, denunciar o mostrar cosas que podrían suceder con la corrupción. Los vamos a proteger y dentro de esto queremos darle un trato preferencial en sanciones y condenas a aquellos que estén vinculados a la corrupción, que se sometan a la justicia y quieran devolver lo que robaron.

Cuando hablamos de hambre también relacionamos con la corrupción, porque los grandes programas de apoyo a los ciudadanos más desfavorecidos también han quedado saqueados por la corrupción. Entonces lo que queremos es primero mantener los programas de asistencia, como el ingreso básico y programas Familias en Acción, pero reunirlos bajo un mismo paraguas, porque vemos que todas son ayudas aisladas que inducen a que la persona se mantenga dependiente de estos subsidios. Se volverán a reconfigurar, dentro de un esquema de superación especial. Lo ligaremos como una política social encaminada a apoyar a las mujeres y los jóvenes, que so las primeras víctimas del desempleo, para que puedan construir empresa.

En el capítulo del medioambiente queremos ser los primeros exportadores del crédito de carbono, que se venden a países desarrollados, que necesitan cumplir los acuerdos de la COP26.

¿Qué haría usted si llega a la presidencia en materia del seguimiento a la implementación del Acuerdo de Paz?

Lo primero sería acelerar la implementación. Ya la hoja de ruta está diseñada, lo que sigue es dar el apoyo estatal de manera que pueda darse, sobre todo en el apoyo a personas desmovilizadas, reconocer sus derechos a ser protegidos, a trabajar, integrarlos a la sociedad.

También un fortalecimiento de la JEP, para que tengan apoyo de estructuras interdisciplinarias, para que puedan dictar sus resoluciones y sentencias con mayor velocidad. Estamos completamente comprometidos, con el objetivo de incentivar que el ELN busque firmar la paz con el Gobierno, pero también vamos a poner una fecha límite a esa espera, para que no pase con las FARC en el Caguán, que aprovecharon para fortalecerse.

¿Cuál hubiera sido su respuesta a la crisis social del Paro Nacional del 2021 si usted hubiese sido presidente?

Hubo un desprecio por la urgencia de los colombianos en términos económicos. El Gobierno despreció las dificultades de quienes no podían trabajar por causa de la pandemia, porque presentaron una reforma tributaria en esos momentos y eso fue un desacierto.

En eso hay que entender los signos de los tiempos, uno tiene qué poder leer qué es lo que está pasando en la población, sus necesidades y no atropellarlos.

Además, el Gobierno hubiera podido prever, no hubo interés en tomar medida de precaución y de prudencia que hubieran podido permitir que los colombianos protestaran pacíficamente. Al contrario, lo que se dio fue una retórica del Gobierno de acusar a quienes protestaban de ser terroristas.

Vimos cosas infames como CAI incendiados, grupos de policías mujeres a las que la muchedumbre se les votó a agredirlas porque tenía un uniforme, olvidando que debajo de esos uniformes eran mujeres, mamás, esposas, hijas. Hubo un muy mal manejo, un enfrentamiento innecesario. No se llevó a juicio a policías que abusaron de su poder cuando la población necesitaba ser protegida y no agredida. No puede volver a suceder, tenemos que preparar a nuestras fuerzas militares y policías sobre estos sucesos y cómo evitarlos.

Las movilizaciones también crearon un círculo de opinión alrededor del papel de los jóvenes en la sociedad y este sector es uno de los más activos en estas jornadas ¿qué papel cumplirían los jóvenes en su gobierno?

Quisiera cumplir la máxima de la juventud al poder, este es un espacio que le tenemos que dar a los jóvenes, de entrar al servicio público, de entrar a la Policía, al Ejército, a cambiar desde el centro, a hacer sus exigencias, a defender los Derechos Humanos, a hacer esa visión de paz que ellos quieren implementar. Vamos a abrir las puertas para que esto se cumpla, que se sientan integrados, oídos y tengan la posibilidad de actuar, reclamar y cambiar.

Usted viene de haber tenido algunas discusiones con sus excompañeros de coalición ¿cree que esto podría afectar su candidatura?

Yo creo que estos son momentos fundacionales en la contienda política, uno puede demostrar uno quién es y en dónde se está posicionando. Es decir, esto fue una manera de mostrarle a los colombianos que no puede haber zonas grises, que con la corrupción no nos podemos acomodar, no podemos seguir siendo tolerantes. Esto es de decirle a los colombianos que no podemos seguir aceptando que quienes lleguen al poder lo hagan comprando votos. Esto nos permite tener una identidad clara, los demás candidatos no han aclarado sus relaciones con la maquinaria, los únicos que hemos tomado una posición diametral hemos sido nosotros en el partido Verde Oxígeno.

Los demás han querido minimizar la cosa, pretender que no se puede hacer política sin las maquinarias o las aceptan, las llaman o las utilizan porque les sirven. Hay una total incoherencia entre lo que dicen y lo que hacen. Le demuestro al país que sí se puede ser coherente y que estamos dispuestos a pagar el precio político por esa coherencia también es una manera de decir quiénes somos.

Vimos que en la encuesta de Centro Nacional de Consultoría usted obtuvo una posición sorpresiva estando en el tercer lugar de la intención de voto ¿Cómo ha percibido la recepción de los colombianos a su candidatura?

Yo al verdad no miro mucho las encuestas, no tengo certezas de cómo se hacen ni cómo se logran esos resultados. Mi manera de monitorear el impacto en la política es a través de la gente con la cual hablo en las calles, en los sitios donde me muevo, donde hay público. Ahí lo que me queda claro es que los colombianos es que sigamos firmes contra la corrupción. Constantemente el mensaje es “Ingrid, acaba la maquinaria, no te rindas, no vayas a ceder” o cosas como “gracias por haber vuelto, la necesitábamos, el país la necesita, sigua firme”. Realmente son frases que dicen mucho y me alimentan, yo me guío por eso.

¿Qué pasará con los derechos de las personas LGBTIQ+ en su gobierno?

Total protección.

¿Cuáles serán sus acciones en temas como el aborto?

So soy católica, así que estoy en contra del aborto por principio. Pero es un tema espiritual y religioso para mí. Como presidenta voy a respetar el derecho de las colombianas de ser dueñas de su cuerpo y de decidir en función de su vida, sus principios, diferentes a los míos o iguales, de su espiritualidad, su momento de vida, en libertad y en responsabilidad.

Buscar que no se criminalice, que la mujer pueda tomar sus decisiones con toda responsabilidad y siempre dándole a la mujer colombiana otras oportunidades que no sean solo el aborto. La posibilidad de dar en adopción a su niño o niña, o de guardar a su bebé teniendo el apoyo del Estado.

Vamos a crear centros para la mujer, donde sienta que puede ir a resguardarse, protegerse, pedir apoyo, a buscar soluciones, no solamente en estos temas tan álgidos como el aborto, sino también en otros como la violencia intrafamiliar, el acoso sexual, en donde la mujer pueda sentirse protegida.

¿Está a favor de la legalización de drogas o qué acciones tomaría en el tema de la lucha contra el narcotráfico?

Aquí ya tenemos 40 años de recorrido, un fracaso. Tenemos un problema de consumo en Colombia. Primero, un eje de contención y desaparición del narcotráfico y una política de despenalización, pero que tiene que ser de Estados Unidos hasta la Patagonia, con los países vecinos. De manera que podamos dar terminada la guerra contra las drogas y odamos eliminar las rentas del delictivas.

Obviamente, si la droga ya no es prohibida, sino despenalizada, es un negocio que se cae, que deja de existir. Entonces es cómo manejamos ese mercado para que los drogadictos puedan acceder a esa droga gratuitamente, corta el precio de ese consumo y transferir todos los recursos de la guerra contra las drogas en recuperar nuestra biodiversidad y reforzar una política agrícola no solo enfocada en sustitución sino en economía verde, en donde queremos ser líderes.

¿Qué le diría a los posibles electores que podría elegirla como presidenta este año?

Tenemos la posibilidad de cambiar a Colombia de una vez por todas, llegó nuestro momento. Tenemos que ponerle conejo al voto comprado y a los votos de las maquinarias, porque ese el voto que amordaza y no nos deja luchar por nuestros derechos. Que el voto en blanco es una bandera blanca para rendirnos ante los corruptos y que por lo tanto el voto en blanco debe ser un voto efectivo, para un candidato que no sea corrupto y espero que sea para mí, para poder servirles, cumplirles, transformar a Colombia con visión de mujer, para que Colombia sea el país que soñamos, que nos merecemos, que sabemos que está en nosotros que podemos lograr de cara al tercer milenio.

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