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Las cinco mujeres detrás de la gran causa justa

Ana Cristina González, Laura Gil, Mariana Ardila, Sandra Mazo y Catalina Martínez son las cinco voceras detrás de la eliminación del delito de aborto

Causa Justa por la Eliminación del Delito de Aborto en Colombia es la organización que ha estado detrás de la demanda que encaminó la decisión tomada por la Corte Constitucional el pasado 21 de febrero. Miles de mujeres se aglutinaron en las calles para celebrar la medida que despenalizaba el aborto hasta la semana 24 de gestación. En el centro de esas manifestaciones celebraban también cinco mujeres, amigas, y activistas que le han puesto el pecho a esta lucha.

Estas mismas fueron las que con una demanda lograron que en el 2006 se emitiera la Sentencia C-355 del año 2006, en la cual la Corte Constitucional despenalizó el aborto en las tres causales que venían rigiendo en el país. Pero allí no acabó el sueño por esa causa justa. Desde hace dos años Ana Cristina González buscó a cuatro voceras de organizaciones que trabajaban por los derechos reproductivos de las mujeres en la región para contagiarles un sueño: eliminar de raíz el delito de aborto del Código Penal. Ahora, después de la histórica decisión de la Corte, las mujeres podrán decidir abortar en Colombia sin ser penalizadas ni perseguidas por ello.

La lucha no ha terminado, los retos siguen y las voces siguen reclamando en alto que se implemente integralmente la nueva decisión. PUBLIMETRO habló con las cinco representantes de esta lucha que se ha dado colectivamente, como un esfuerzo de muchas para Colombia y el mundo. Entre múltiples dificultades, preocupaciones, incertidumbre y espera, ellas nos cuentan su camino.

¿Cuáles son los principales retos que se le han presentado como integrante de Causa Justa?

Mariana: Hubo momentos muy duros, saber que una mujer el pasado 8 de enero murió por un aborto inseguro en Barranquilla, esa mujer dejó dos hijo huérfanos, que la decisión de la Corte pudo producirse antes, ella pudo pedir un servicio seguro porque estaba dentro del primer trimestre y estaría viva. Manejar esa tristeza y esa rabia, no dejarse amilanar y recordar que por eso trabajamos, porque las maternidades sean deseadas y apoyadas.

Catalina: Cuando uno se vuelve una vocera visible en defensa de estos derechos, queda uno en un ojo del huracán, por las críticas que uno puede llegar a recibir. Ha sido difícil lidiar con eso. Afortunadamente, mi núcleo familiar más cercano, mis papás, mi hermana, son personas con pensamientos democráticos y liberales muy importantes. Ellos son con quienes he compartido esta lucha y he recibido todo el apoyo posible, pero con familia más lejana ha sido un poco complicado poder explicar estos temas.

Ana Cristina: Al inicio algunas de las propias organizaciones se preguntaban si este era un momento oportuno. A mí no se me olvida, porque a demás lo pienso y lo pensamos … ¿Hay algún momento oportuno para hablar de aborto? No hay, siempre es inoportuno, nos dicen que esperemos otro poquito, que ahorita hay elecciones, que el Gobierno es de derecha, que el ministro está en contra y que la gente va a utilizar esa conversación. Entendimos que momento oportuno para estos temas nunca hay y que siempre dijimos que lo primero que queríamos hacer era abrir la conversación pública. Nos enfocamos en construir muchos argumentos, porque en un debate público no a todo el mundo lo conmueve ni le interesan los mismos argumentos.

El otro fue cuando decidimos presentar la demanda, no sabíamos que nos íban a dejar más de 500 días esperando. Y por último, manejar el altísimo nivel de incertidumbre que tuvimos desde noviembre, hasta el 21 de febrero (cuando se dio la decisión de la Corte).

Laura: La sentencia del 2006 fue un avance muy grande y nos dedicamos a que se implementara. Cuando Ana llegó con esta idea era como con el referente de parecernos a Canadá o Nueva York y era como sentirnos que aspirábamos a mucho.

Fueron más de 90 argumentos de por qué el delito no debía existir. Muchos de los argumentos eran jurídicos y de derechos humanos y mi conocimiento es más técnico, desde la salud pública. Pensamos en cifras y en el día a día de nosotros los médicos. Fue un reto grande porque la discusión era para una demanda, pero en salud pública debíamos dar la talla.

Sandra: La conversación social y cultural, como católicas vemos que hay mucha desinformación sobre el tema, que es muy polémico, hay mucha pasión, muchas confusiones, miradas muy diversas. Situar esta conversación como algo que hace parte de la democracia y debe estar basada en el respeto, ha sido todo un reto. Es respetable que estén en contra de nosotras, pero esto no quiere decir tiene que haber solo una mirada frente a este tema.

¿Qué diría a los grupos que se oponen al reciente fallo que despenaliza el aborto hasta la semana 24?

Ana Cristina: La decisión de la corte no obliga a nadie a abortar, afortunadamente. Nosotras rechazamos el aborto forzado. Esta decisión es una decisión pacífica para nuestra democracia, porque así como nunca más podrá obligar a una mujer a llevar adelante un embarazo que no desea, tampoco obligará a nadie a interrumpir su embarazo. A los de las iglesias les falta comprender que la consciencia es algo personal, profundo, que la moral es personal y que ese núcleo de valores nadie te lo puede imponer con moral ajena.

Sandra: Cuando llegan a niveles avanzados del embarazo es porque se les han puesto barreras para poder acceder a ese derecho. Es muy lamentable que se opongan a la garantías de derechos de las mujeres. Esto hace parte del ejercicio de la democracia. Esto es un tema de derechos, porque el delito que hacía era discriminar a las mujeres, y sobre todo a las mujeres pobres que estaban condenadas a abortos inseguros.

Esto no va en contravía de nuestras creencias católicas, va alineado con lo que Jesús nos ha enseñado: igualdad, justicia y amor al prójimo, porque nos estamos poniendo en los zapatos de mujeres que se enfrentan a embarazos no deseados. Póngase la mano en el corazón, no piensen por las mujeres, tenemos agencia moral. Estamos cansadas de que nos juzguen y nos traten como si no tuviéramos la capacidad para tomar decisiones sobre nuestro cuerpo y nuestra vida. Lo que más celebramos de este fallo es que las maternidades serán deseadas, planeadas y amorosas.

Laura: Es normal que hayan reacción. Este es un tema frente al que cada quien puede tener opiniones y tienen derecho a manifestarse. Yo les diría que esto no es un derecho nuevo, incluso hasta las 24 semanas ya no era un delito, dentro de las causales. Aquí no cambia la aplicación de la ley, lo que cambia es que las mujeres ya pueden decidir.

Antes lo que pasaba era que si una mujer abortaba lo decidía el médico o antes de 2006 decidía el Estado, y las personas pueden estar en contra del aborto, pero ya nunca más estas opiniones van a interferir en los derechos de las mujeres, por lo menos hasta la semana 24.

Catalina: La decisión no dice que es obligatorio abortar y tampoco que hay que hacerlo a la semana 24. Pareciera que eso fue lo que se entendió de la decisión. Es muy importante explicar que esta despenalización es importante porque lo que permitirá es que cada persona decida, según sus propias circunstancias, el acceso a un servicio de salud o no.

Entre más herramientas les demos a las mujeres adolescentes y niñas para tomar esas decisiones de manera informada, pues estas decisiones se van a tomar más lo más temprano posible.

¿Considera que el sistema de salud está preparado para asumir este fallo?

Laura: Es un fallo constitucional y por eso es de aplicación inmediata. Hay que aplicarlo y el sistema de salud sí está preparado, porque llevamos 16 años implementando la sentencia C-355-06, que establece las tres causales, tenemos los protocol de solicitudes, por las mujeres van a entender que es un derecho.

¿Qué propuestas tiene Causa Justa para que el sistema de salud responda adecuadamente a esas mujeres que van a solicitar un aborto?

Ana Cristina: Muchas de las organizaciones hemos sido partícipes desde el año 2006 de los esfuerzos de regulación del Ministerio de Salud. Personalmente tuve la oportunidad de ayudar a escribir las normas que expidió el Ministerio después de la despenalización del aborto en las tres causales de 2006, para que hubieran lineamientos que le dieran certidumbre a los trabajadores de la salud.

Incluso hemos estado con una regulación que tiene el Ministerio guardada entre la gaveta porque este Gobierno se opuso a cumplir lo que la Corte le ordenó hace tres años y era que regulara incorporando las reglas de las distintas sentencias de la Corte Constitucional para acabar las barreraras para el aborto. Sabemos que esa regulación existe pero no la quieren aplicar por un tema político y no técnico, como corresponde a un Ministerio. Estamos abiertas y dispuestas para contribuir a la discusión en el Congreso y en el Ministerio de Salud.

¿Cómo ha transformado su vida hacer parte de Causa Justa?

Catalina: A nivel personal la experiencia me deja es ver lo mucho que podemos lograr, cuando trabajamos de manera articulada, colectiva y de manera sorora. Éramos muchísimas organizaciones poniéndonos de acuerdo, muchas personas haciendo estrategia, probando, discutiendo qué teníamos que hacer y no siempre fue fácil. Llegar a acuerdos en colectividad, por más de que todas seamos mujeres feministas, sororas, muchas veces representa dificultades. Pero lo hicimos colectivamente, le pusimos el doble esfuerzo para que todas nos sintiéramos escuchadas y ese trabajo de hermandad y sororo es lo que hoy en día más me inspira.

Ana Cristina: Esta es una batalla que vengo dando desde hace 25 años, haber fundado la Mesa por la Vida junto con otras mujeres en el año 98 fue una decisión inteligente y acertada. Hemos logrado muchas transformaciones en esta materia en el país. Nosotras quisimos ponerle el sello de que este movimiento tuviera vida y fuerza producto del trabajo colectivo. Las luchas se sostienen cuando hay muchas voces y mucha gente involucrada.

Llevo muchos años haciendo activismo regional, internacional y a veces me preguntaba si lo que hago ayudaba a transformar la vida de las mujeres. Después de este fallo muchas personas, desconocidas, se me han acercado con una sola palabra, “gracias”. “¿De qué?”, les digo, me responden “por mí, por mi abuela que murió en un aborto, por mi mamá que murió en un aborto”. Entonces te das cuenta que lo que haces tiene una conexión profunda con la vida de las personas y eso es transformador porque me hace sentir que es una lucha valiosa y significativa para la vida de las mujeres.

Laura: Causa Justa está conformado hace dos años, pero este camino empezó hace mucho más. Para mí ha sido toda una experiencia de vida. Cuando yo empecé con esto el aborto era totalmente prohibido en el país, con la sentencia de 2006 no pensé que fuéramos a lograr eso en mi país y cuando empezamos a prestar servicios (no como muchos otros países que tienen un servicio de papel), también sentí un gran triunfo. Pero llegar a este momento de elevación del debate y el discurso, es algo que me llena muchísimo, porque esto ha sido algo materializado de toda mi vida.

Sandra: Causa Justa ha sido la posibilidad de juntarme con mujeres que venimos luchando por un sueño colectivo. Esto es de muchas, es un ejercicio de derechos de mujeres que nos ha unido. Me ha demostrado que cuando nos juntamos somos muy poderosas, cuando luchamos juntas por nuestra libertad, autonomía y libertad podemos lograr lo que nos proponemos.

Mariana: Muchas de nosotras han pasado por esto, por violencia, por estar en embarazo no deseado, por ser madre sin apoyo, por recurrir un aborto inseguro. Por eso es muy cercano al corazón. Han sido muchas horas de trabajo entonces se siente mucha responsabilidad de estar coliderando con otras y con muchas más, de responder a las esperanzas de expectativas de mujeres y personas en el país que creen en esto. Manejar eso no siempre es fácil.

Y hacer cosas básicas como comer, dormir, tener tiempo para tu familia, amigos y desconectar, eso ha sido todo un reto. Pero todo eso a mí me llena de mucho orgullo y satisfacción. Que se te acerquen mujeres que no conoces y te den las gracias, en medio del llanto. También conocemos casos de mujeres que fueron forzadas a ser madres porque a pesar de estar en las tres causales les negaron el procedimiento y que ellas agradezcan ahora el fallo porque no tendrá que volver a pasar es muy grande.

¿Cuál es el reto ahora que ya hay un fallo de por medio?

Ana Cristina: Hacer realidad la sentencia en la vida de la mujeres. Eso implica empujar a que los exhortos que le hizo la Corte al Congreso y al Gobierno se hagan realidad y se tranformen en una política integral. Por el otro, hacer realidad los servicios, tenemos un reto inmenso para trabajar con los profesionales de la salud, no podemos negarnos enseñar estos temas en las facultades de medicina, hay que entrenar y producir formación en esa seguridad, confianza y eliminación de estigmas.

La regulación y la puesta en práctica nos demostrará que no se necesita el derecho penal para regular. La estabilización de esta situación se hará con la apertura de los servicios y con que dejen de amenazar con que este es un delito.

Mariana: Hacer que ese fallo sea realidad para todas y cada una en Colombia. Que esto llegue hasta el último rincón y no se quede en la interrupción legal y segura del embarazo, sino que como dijo la Corte, se haga una política integral que proteja a las mujeres y la vida en gestación por una vía no penal, sin ir a la cárcel.

Y también que se lleve educación sexual, que permite prevenir muchos tipos de violencia, anticonceptivos e información. Que las maternidades también sean apoyadas, atendidas y acogidas por un sistema de salud con garantías también.

Laura: Hace 30 años en las facultades de medicina no se podía hablar de aborto, excepto que fuera el espontáneo. Ahora se habla del aborto, de la objeción de conciencia, de una medicina que respete los derechos sexuales y reproductivos. Todavía estamos muy cortos en formación de estudiantes de medicina, especialidades y otras áreas de la salud como la enfermería. Viene un reto académico, en donde se empieze a enseñar y a transmitir no solo la parte técnica, sino una medicina con enfoque de género, que sea respetuosa de la autonomía de las mujeres y que le hagan entender al estudiante que sus opiniones personales no pueden interferir con los derechos de sus pacientes.

Sandra: La pedagogía, lamentamos mucho la desinformación que hay en este momento y los fanatismos que se han exacerbado en las personas que están en contra del fallo. Hay una tarea pedagógica con la sociedad y explicar bien qué fue lo que se logró y lo que significa para las libertades y derechos de las mujeres. Y además, la despenalización social del aborto, puede que esté despenalizado jurídicamente, pero necesitamos que la sociedad entienda lo que significa, trabajar por deconstruir y cambiar el paradigma que hay alrededor del derecho a decidir de las mujeres.

¿Qué diría a la Iglesia Católica que se ha mostrado tajante en contra de estas decisiones de la Corte?

Sandra: Aquí no estamos haciendo apología del aborto, estamos defendiendo el derecho a decidir de las mujeres, la vida y la salud. La Iglesia no es monolítica, nosotras creemos en una iglesia plural, progresista, que se preocupa por la vida y la salud de las mujeres. Obligar a las mujeres a tener maternidades forzadas va en contra del mandato de Dios. Esperamos que haya una conversación respetuosa, misericordiosa, y no una narrativa de odio y resentimiento contra las mujeres, como lo que estamos recibiendo de la jerarquía eclesial.

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