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La alianza que ayudó a salvar vidas durante la pandemia en Urabá

Cuando el covid llegó a Apartadó a finales de marzo de 2020, el municipio tenía, repartidas entre sus cinco centros e instituciones de salud, solo 22 unidades de cuidados intensivos y 25 ventiladores mecánicos. Pocas herramientas para un municipio de más de 200.000 habitantes que, además, debía prepararse para atender cientos de casos del resto de municipios de Urabá que no tenían ni una sola cama UCI.

El primer caso positivo en Apartadó se anunció el 24 de marzo y el temor entre la población crecía. La respuesta no se hizo esperar. Una alianza acompañada por Proantioquia, la Gobernación y financiada por la Fundación Bancolombia, Augura y la clínica Panamericana confirmó el 28 de marzo la inversión de $3.100 millones para dotar con 25 camas UCI a la clínica, que hasta ese momento contaba con 10 unidades.

La Fundación Bancolombia puso $1.000 millones, Augura, gracias a sus agremiados Banacol, Unibán y Tropical, aportó otros $1.000 millones y la clínica, a través de sus socios (Comfama, Zona Franca Urabá, Inversiones Zorzano, Arquitectura y Concreto, Medicina de Alta Complejidad, Conexiones médicas científicas y SM proyectos) se encargaron de completar la inversión necesaria.

Para julio de 2020, justo cuando el virus empezó a arreciar con fuerza, el proyecto estuvo completo y la Panamericana, la más importante en atención médica de alta complejidad en Urabá, quedó con 35 camas UCI, lista para apoyar a la subregión y sus casi 700.000 habitantes en la lucha contra el Covid.

La idea era probar, en un momento crítico, que Urabá podía tener una capacidad de atención de servicios médicos suficiente para facilitar el bienestar de sus pobladores, sin tener que verse forzados a largos traslados hasta el Valle de Aburrá o Montería en busca de servicios médicos de salud de calidad, según comenta Gustavo Escobar, responsable de Salud de Comfama, quien desde 2014 operaba la clínica y que, en julio de 2021, se convirtió en su propietario.

Tanto fue el impulso hacia ese propósito logrado con la alianza a inicios de la pandemia que, según Escobar, cuando la red hospitalaria del Valle de Aburrá no dio abasto, pacientes de Medellín lograron ser atendidos en las UCI de la Panamericana. Jairo de Jesús Torres, líder comunitario de Apartadó, ocupó durante dos semanas una de estas 25 camas UCI que llegaron en cuestión de semanas, en medio de la saturada demanda mundial, gracias a las gestiones de la embajada de Colombia en China.

“Todo estaba dado para que la pandemia causara estragos en Apartadó y Urabá. Mucho tiempo antes de que el virus llegara, veníamos denunciando el mal estado de la red hospitalaria, como más de 20 años de abandono del hospital municipal. Teníamos una cama de servicios médicos por cada 700 habitantes. Tuve la oportunidad de ser atendido por un equipo profesional de primera cuando me contagié en noviembre de 2020, pero más allá de mi gratitud creo que proyectos como esa dotación de UCI demostraron que sí es posible hacer gestiones rápidas, sin burocracia y en beneficio de la gente”, apunta Torres.

Según Aracellys Castro, secretaria de Salud del municipio, la suma de esfuerzos del sector público y privado permitió no solo triplicar la capacidad UCI del municipio al llegar a 68 camas actuales (sumando 21 instaladas en el hospital), sino fortalecer el concepto de salud y bienestar, al coordinar con el sector productivo estrategias que impactan en la población, como la medicina preventiva familiar y la salud ocupacional.

Además de permitir autonomía al municipio, añade, permitió atender casos complejos, pues la capacidad instalada que hoy tiene gracias a esa sumatoria de voluntades repercutirá en atención a los pacientes oncológicos o de cardiología, entre otros. La alianza convirtió a la Clínica Panamericana en un referente de expansión del sistema de salud para atender la contingencia y prestar sus servicios a más de 693.000 personas que habitan esta región antioqueña.

Para el presidente de Augura, Emerson Aguirre Medina, sin esta alianza al comienzo de la pandemia, la situación habría sido más compleja y el índice de mortalidad mucho mayor. “Este tiempo nos ha mostrado la importancia de trabajar articulados por el bienestar colectivo. Es necesario que, ante este tipo de contingencias, se busquen alternativas para trabajar en equipo por la región y el país”.

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