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Solares comunitarios de Buenaventura, un puente de amor con las siguientes generaciones

En Buenaventura encontramos un proyecto productivo que suma esfuerzos de la comunidad internacional para ayudar a poblaciones golpeadas por la violencia y la iniciativa de una comunidad para rescatar sus saberes ancestrales.

Buenaventura es uno de los municipios más grandes que tiene el país, en el que se concentran infinidad de culturas, saberes y tradiciones de los que muy pocos en el resto de Colombia tienen conocimiento. Más allá de ser un territorio duramente golpeado por la violencia, su gente ha demostrado tener el talante para levantarse una y otra vez.

Y ejemplo de esto es el proyecto de Solares Tradicionales Integrales Sostenibles (Sotis) que hacen parte del Pdet del Pacífico Medio que se construye de la mano con el Consejo Comunitario Alto y Medio Dagua.

Esta comunidad, que reúne a unas 90 familias, trabajó en el desarrollo de un proyecto que les permitiera garantizar su sustento económico y que, además, les permitiera rescatar sus tradiciones y ser un “puente de amor con las siguientes generaciones”, así lo manifestó a PUBLIMETRO Efraín Méndez, secretario de la junta del Consejo Comunitario Alto y Medio Dagua en Buenaventura.

Don Efraín, como todos en la comunidad lo llaman, explicó la importancia de estos solares que ahora reciben el nombre de Sotis, pero que ancestralmente los han llamado azoteas o zoteas. Según contó, de estos solares proviene gran parte del sustento proteínico, de las frutas y verduras que consumen las familias. Pero también los solares giran alrededor de un ejercicio exclusivo de las mujeres: “Porque una cosa es el patio de la casa, donde están los solares, y otra cosa es la finca, la parcela, que a eso ya se dedican los hombres que se van desde temprano a la montaña a labrar la tierra”.

Este proyecto, liderado por el Fondo Colombia Sostenible y la Agencia de Renovación del Territorio (ART), está aún en la fase de desarrollo y se espera que a inicios de 2022, las 90 familias beneficiadas puedan empezar a trabajar en sus huertas. Además, es un proyecto que impactará directamente a unas 400 personas, pero que indirectamente ayudará a muchos más “porque las familias en Buenaventura son familias extensas, donde junto a la abuela viven hijos, nietos, sobrinos y a todo al que puedan acoger en su terreno”.

Recuperar la identidad

El espíritu del proyecto no es solamente ser productivo. Tal y como lo explicó Don Efraín, “es un proyecto productivo, de desarrollo económico, integral y cultural, en el sentido en el que se busca rescatar esos valores que se han perdido”.

Según resaltó, los solares o azoteas son de esas tradiciones que se han deteriorado por la violencia, por el conflicto armado, por las dinámicas de “contaminación cultural y por la “sobreexposición que tiene este territorio”, refiriéndose a la gente que llega y a los jóvenes que se van: “Todos esos son bienes culturales y de cohesión social que se va perdiendo, que lo va perdiendo la generación que toma otro rumbo y por eso se pierde la conexión y la identidad con el territorio. Las aspiraciones de la vida y de realización empiezan a formularse en un irse del territorio y en no quedarse porque el territorio no tiene esperanza, porque no hay qué hacer”.

Es por eso que los Sotis pretenden dar una luz a la comunidad para que vuelva a reconectarse con el territorio y con esos conocimientos que adquirieron desde hace décadas, cuando esta zona carreteable de Buenaventura era habitada por gente que se desplazaba desde López de Micay, de Guapi, de Chocó, de Timbiquí, del río Naya, y del resto de ríos que rodean la zona. “Pero todo ese conocimiento se vio opacado por las décadas de violencia que vivimos”, indicó don Efraín.

José Ignacio Argote, viceministro de Fomento Regional y Patrimonio del Ministerio de Cultura, argumentó que para el Gobierno nacional “es fundamental que las comunidades generen opciones laborales en los territorios, porque esto va a permitir que los jóvenes tengan una opción de vida. Hoy estamos viendo un emprendimiento bellísimo, donde está involucrada toda la comunidad, donde podemos tener turismo cultural, donde se protegerá el medioambiente, pero también se generarán ingresos y se trabajará en la seguridad alimentaria porque habrá huertas caseras. Ahí las mujeres y los hombres podrán tener sus propios cultivos”.

Y agregó que “la transmisión de saberes siempre está presente en todas las comunidades indígenas y afros y cada cosa que se desarrolla tiene que ver con un conocimiento ancestral que se va a transmitir de generación en generación”.

Por el momento, los Sotis hacen parte de los proyectos más avanzados del Pacífico Medio y que ya han recibido una importante inversión de los 10 billones de pesos que ha movilizado el Gobierno en 170 municipios Pdet.

Pdet con enfoque diferencial

En la presentación del proyecto, la comunidad de Buenaventura hizo presencia con un cartel en el que se leía ‘Pdet con enfoque diferencial’.

Wisne Hinestroza, uno de los miembros de la comunidad y veedor del Pdet Pacífico Medio, explicó a PUBLIMETRO que mediante una acción de tutela piden al Gobierno que el Pdet del Pacífico tenga un enfoque diferencial. Y resaltó que el Gobierno “muestra este proyecto porque es el único que tiene un avance. Los demás están en ceros”.

Sin embargo, tras finalizar el evento, los representantes del Gobierno y de la comunidad tuvieron una extensa reunión, en la que el Gobierno nacional se comprometió a mostrar avances en los demás proyectos que aún siguen en el papel.

Azotea o solar tradicional

Según el diccionario negro de Cococauca (Coordinación de Consejos Comunitarios y Organizaciones del Pueblo Negro de la Costa Pacífica del Cauca), “la azotea es una huerta tradicional en comunidades negras del Pacífico colombiano, elevada en estructuras de madera o canoas, que ya no están en uso, para proteger las plantas de animales e inundaciones.

En tarros, materas, botellas u ollas inservibles se siembran semillas o acodos de plantas medicinales (para curar), mágicas (para prevenir o proteger de malas energías) y condimentarias (para una mejor sazón); también hierbas aromáticas.

Las plantas de azotea más comunes son cebolla de rama, chiyangua (o cilantro cimarrón), poleo, albahaca, hierbabuena, orégano, menta, tomillo, jengibre, verdolaga, salvia, amaranto, espíritu santo, yantén y muchas más”.

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