Catalina Arango Palacio, comunicadora, artista visual y escritora, habló con PUBLIMETRO sobre su más reciente libro, Ritos y cicatrices, en el que cuenta su historia íntima con el cáncer de mama, pero también su transformación personal, el duelo y la reconstrucción de sí misma.
¿Qué color le darías a tu historia?
Dios mío. Yo creo que las historias tienen como muchos colores. Creo que como muestra el libro, uno vive muchas vidas en una sola y como que cada vida tiene un color distinto, y que uno tiene que estar dispuesto como a cambiar esos colores. Siendo artista visual, pues como que no me caso con ninguno. Creo que la vida mía y la de todas, en general, es como un arcoíris.
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Cuenta la historia de su primera relación y el proceso que vivió, ¿Qué mensaje le daría a las mujeres cuando sienten que ese lugar no es realmente donde quieren estar?
Yo pienso que buscar apoyo, orientación y decidir con conciencia. Si te vas a quedar ahí en la situación que sea, laboral, afectiva, en fin, lo que sea, pero no estar ahí como porque el destino te puso, sino decidirlo conscientemente o irte. Creo que las dos decisiones son valientes, tanto quedarse como decidir transformarse. Que todos los escenarios tienen su precio y ser conscientes para poder asumirlo.
¿Qué cree que fue clave para lograr equilibrio durante el diagnóstico de cáncer?
Lo clave pienso yo que es la red social, familiar, la red de apoyo que tú puedas tener, eso me parece que es fundamental porque te permite encargarte de todas las situaciones y de todos los retos que trae una enfermedad de estas. Yo llegué, como también lo digo en el libro, a un momento de aceptación plena, y cuando dije ‘esto va a terminar y no sé cómo va a terminar, puede ser que no termine como yo deseo y lo acepto’. Entonces, siento que ese momento de aceptación plena da mucha tranquilidad.
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¿Qué cosas quedaron por fuera del libro y consideras importantes?
Siento que conté lo que quería contar porque yo tampoco quería hacer un relato documental, sino un relato más literario. Muchas personas me han dicho que es un relato crudo, pero yo siento que es más un relato realista. Creo que el libro está justo en ese punto en el que genera unas sensaciones y una empatía, pero no se va como al otro lado de ‘pobrecita lo que le está pasando’.
¿Qué quisieras lograr con este libro?
Mi objetivo con el libro es presentar un caso particular, una historia personal que, como tú dijiste al principio, no muestra solo una historia de cáncer, no muestra solo una historia de enfermedad, sino que muestra cómo una persona atraviesa por un cáncer, por un duelo, en fin, por diferentes situaciones, pero transforma eso en un momento de reinvención y de encontrarse a sí misma. Entonces, también busco educar un poco sobre el cáncer de mama, que tiene tanto marketing y es mostrado de una manera muy simplista. Cada octubre vemos las mismas fotos de mujeres calvas, maquilladas, muy lindas, pero no hay de fondo el conocimiento de esa intimidad de la enfermedad. Entonces ese también fue un propósito. Lectores me han dicho: ‘yo pensé que sabía del cáncer y no sabía nada’.
En el libro cuenta las dificultades en encontrar prótesis y brasieres especializados, ¿quiere hacer un llamado sobre eso?
Sí, exactamente. Pienso que el octubre rosa se ha convertido en un evento de mercadeo en el que las marcas simplemente sacan cosas rosadas para vender más. Pero, realmente el mercado no está sacando cosas que sean útiles para esa población en específico.
¿Qué le gustaría que la gente tuviera presente frente a las mujeres con cáncer?
Que cada mujer pueda vivir ese proceso como quiera, que no se imponga que hay que reconstruirse, que no se imponga que hay que hacerse una cirugía u otra, que no se imponga que tengo que usar una prótesis para verme de tal manera porque es lo aceptado socialmente, que pueda salir así y que no sea un tabú. Yo les digo a las mujeres que lo están viviendo que se atrevan a vivirlo a su manera particular, y a las personas que nos ven, que nos ven calvas, que nos ven con cirugía, que nos ven con drenes, en fin, que nos ven con tantas cosas, que nos miren sin pesar tampoco, porque la enfermedad le puede dar a cualquiera.
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¿Cómo afrontar el proceso de aceptación del cuerpo después del cáncer?
No hay un manual que te va a decir cómo, pero que sí hay maneras de transitarlo desde el amor, desde la aceptación. A mí me costó mucho aceptar mi nueva imagen. Todavía, a veces, me cuesta porque también como lo digo en el libro, pues es esta parte del cuerpo de la mujer que es tan simbólica y sexualizada. Entonces, es un cambio difícil de asimilar. Que busquen ayuda psicológica. Después del cáncer hay muchos procesos muy difíciles y que uno tiene que estar con la gratitud, o sea, quedé así, pero estoy aquí.
¿Qué papel ha tenido su actual pareja en este proceso?
Felipe es un pilar, no solo para esa aceptación de esas cicatrices, sino para continuar en un proceso de transformación, que ya no está ligado necesariamente a esa enfermedad, sino a buscar unos deseos de desarrollo y realización. Siempre digo que si yo hubiera seguido siendo esa mujer del primer capítulo, nunca habría conectado con un hombre como Felipe.
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¿Cómo fue el proceso creativo entre las obras y el libro?
El libro tiene la reproducción de las nueve obras de arte. Estas obras las pinté en el 2018 y en el 2024 escribí el libro. Digamos que yo siento que fue primero una expresión visual porque yo todavía no era capaz de poner todo eso en palabras. Esas pinturas son como muy viscerales. Y después de mucha terapia y de pintar esta serie, de exponerla, tuve las herramientas para escribir un relato un poco más elaborado con el que yo sí me sentí más tranquila.
