El caso de los más de 40 médicos que fueron descubiertos al tratar de hacer trampa para pasar el examen de admisión de la Universidad de Antioquia para cursar una especialización, ha generado una ola de indignación. Con el paso de las horas se conoció la millonada que cada uno habría pagado para poder tener acceso a los dispositivos con los que pretendían recibir las respuestas correctas.
La institución publicó un comunicado en el que precisó la gravedad de lo ocurrido: “Durante la aplicación de la prueba de admisión se identificaron más de 40 casos de irregularidades evidentes, en los que se detectó el uso de dispositivos tecnológicos y mecanismos no autorizados, tales como auriculares, intercomunicadores, teléfonos celulares, gafas inteligentes, entre otros, con el propósito de obtener ventajas indebidas en el desarrollo del examen”.
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Esa platica se perdió: La millonada que cada médico pagó para hacer trampa en examen de admisión de la UdeA
Según reveló Telemedellín, Pablo Javier Patiño, decano de la Facultad de Medellín aseguró que los médicos que participaron del intento de fraude habrían pagado una gran cantidad de dinero para recibir las respuestas y asegurar pasar el examen de admisión.
Un grupo de personas que se encontraban en el aula, eran las encargadas de enviar las preguntas del examen, mientras los que habían pagado recibían la respuestas a través de los dispositivos de audio.
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“Lo que algunas de estas personas que se detectaron, nos contaron que les habrían cobrado entre 50 y 160 millones de pesos por ese servicio de esta red criminal y que no es solamente en la Universidad de Antioquia”, reveló el decano.
Según se estableció, esta red criminal utilizaba gafas espía, que eran usadas por los aspirantes para tomarle fotos a los exámenes y así enviarlas a personas externas que buscaban las respuestas.
“Los que esperaban responder el examen tenían un dispositivo para recibir la información, podían conectarse con el exterior pero solo para el tema de las preguntas. Había otras que estaban encargadas de enviar ese registro fotográfico”, dijo el decano.
Al parecer, la universidad había sido advertida de la existencia de esta modalidad de fraude, por lo que se alertaron cuando varias personas no se comportaban de manera adecuada.
“Algunos de ellos tenían ciertas vestimentas, precisamente para tratar de ocultar los dispositivos”, agregó.
