La artesanía colombiana sigue ganando terreno en el escenario internacional y ahora lo hace desde Santander, donde una empresa liderada por dos hermanas está llevando el fique a las vitrinas más exclusivas del mundo. Se trata de Areito Gallery, una firma que en apenas dos años pasó de operar desde un showroom en Cali a posicionar miles de piezas artesanales en mercados de lujo internacionales.
Actualmente, los productos elaborados por artesanas santandereanas llegan a retailers y plataformas reconocidas como Net-A-Porter, Neiman Marcus, Harrods, Selfridges y Shopbop, consolidando una nueva narrativa para la moda artesanal latinoamericana.
El fique colombiano entra al circuito internacional del lujo
En medio de una industria global que cada vez valora más lo hecho a mano, los materiales naturales y las historias de origen, el fique comienza a posicionarse como una fibra de lujo con identidad colombiana. Desde Curití, Santander, más de 50 artesanas trabajan actualmente junto a Areito Gallery elaborando piezas tejidas a mano que hoy viajan a ciudades como Nueva York, Milán, París, Ibiza, Grecia y Dubái.
Solo durante el primer trimestre de 2026, la compañía logró exportar —a través de sus clientes internacionales— cerca de 3.000 piezas, y proyecta movilizar otras 9.000 durante el resto del año.
El crecimiento de la empresa ha estado marcado por un modelo colaborativo que busca preservar la esencia artesanal sin sacrificar estándares internacionales de calidad. A diferencia de otros esquemas tradicionales, las fundadoras trabajan directamente con las comunidades, visitan talleres, entienden los procesos manuales y coordinan la producción respetando los tiempos propios de la artesanía.
Tradición artesanal y exigencias del mercado global
Uno de los mayores retos para ingresar al circuito del lujo internacional ha sido adaptar los procesos artesanales a los niveles de exigencia de grandes compradores globales. Por ello, Areito Gallery ha trabajado junto a las artesanas en aspectos como acabados, tensión del tejido, consistencia y detalles técnicos requeridos por las plataformas internacionales.
El resultado ha sido una operación que mantiene el valor manual de cada pieza, pero que al mismo tiempo puede responder a pedidos de gran escala sin industrializar el proceso creativo.
“Lo que estamos demostrando es que la producción artesanal sí puede competir en los mercados más exigentes del mundo sin perder su esencia”, explicaron las fundadoras de la compañía.
Las hermanas colombianas detrás del proyecto
La empresa fue fundada por las hermanas Mayra Gómez y Stephany Gómez, quienes transformaron un legado familiar de más de 40 años en una propuesta contemporánea con alcance internacional.
Mayra Gómez, formada en Istituto Marangoni, ha dedicado casi una década a recorrer Colombia y construir relaciones con comunidades artesanales. Por su parte, Stephany Gómez aporta experiencia en estrategia corporativa y mercados de capitales, liderando la expansión comercial que hoy conecta el trabajo artesanal colombiano con compradores de lujo alrededor del mundo.
