El Día Mundial del Cáncer Infantil se conmemora cada 15 de febrero y tiene el propósito de sensibilizar sobre esta enfermedad y el diagnóstico temprano, pues aunque es una enfermedad de baja frecuencia, representa una lucha importante para los niños y adolescentes que la padecen.
Precisamente, PUBLIMETRO habló con Kathy Eslava, quien vivió esa lucha junto a su hija, Mariana Sánchez Eslava, una guerrera que superó esta batalla, y ahora trabaja para que muchas familias puedan contar con el apoyo que también recibieron.
De hecho, nos contó que el pasado sábado 14 de febrero se realizó una jornada de donación de sangre para llevar a la Fundación Sanar, y, adicionalmente, lleva donaciones que llegarán al Instituto Nacional de Cancerología.
- ¿Cómo se enteraron del diagnóstico de su hija?
Kathy: “Nos enteramos el 23 de diciembre de 2023, víspera de Navidad. Durante un momento muy cotidiano: Estaba aplicándole crema a Mariana y de pronto sentí una masa en su barriguita. Fue una de esas intuiciones de madre que no puedes ignorar y que te lleva a actuar de inmediato.
Lo que siguió fue una serie de exámenes que confirmaron lo que nadie quiere escuchar: nuestra hija tenía un tumor. Como familia no entendíamos la magnitud del diagnóstico, pero supimos que nuestra vida, como la conocíamos, había cambiado para siempre”.
- ¿Cómo fue recibir esa noticia?
Kathy: “Fue devastador. Fue como si el mundo se detuviera. Fue una mezcla de incredulidad, miedo profundo, dolor… Era difícil entender cómo algo así nos podía estar pasando justo a nosotros. Sin duda, fue el momento más difícil de nuestra vida. Pero también fue el inicio de un proceso en el que aprendimos a mirar el miedo a los ojos, sin dejar de avanzar, por ella”.
- ¿De dónde sale la fuerza para seguir luchando, siendo fuertes para su hija, aun estando derrumbados?
Kathy: “La fuerza no vino de no sentir miedo o tristeza, sino del amor. Un amor que se siente, que a veces duele, que a veces hace temblar; y que, sin duda, te impulsa a seguir. Hoy puedo decir que la voz me tiembla, no de tristeza, sino de emoción y de profunda gratitud, porque ver a nuestra hija sonriente, con vida y con esa mirada llena de esperanza, es nuestro motor diario.
Aprendimos que está bien sentir miedo, angustia o tristeza, pero también sentir y seguir. Aprendimos que la fuerza no viene de no llorar, sino de levantarse después de llorar.
Cada día junto a ella, cada gesto de valentía suyo, cada pequeño logro después de un tratamiento difícil, nos enseñó que no importa cuán incierto sea el camino, el amor es quien nos guía para dar el siguiente paso.
La fuerza de la fe en Dios y no perder la esperanza, fue lo más bello de este proceso. Durante las quimioterapias, en las mañanas difíciles o en las noches largas, entendimos como familia que la fe, la esperanza y el amor lo son todo”.
- ¿Cuál fue el principal aprendizaje que les dejó esta lucha?
Kathy: “Aprendimos que el cáncer infantil es real, que puede tocar a cualquier familia y que la detección temprana puede salvar vidas. En Colombia se diagnostican cada año más de 2.100 casos nuevos de cáncer infantil, y aunque los tratamientos son largos y complejos, cuando se detecta a tiempo, las probabilidades de sobrevivir aumentan de manera significativa.
Aprendimos que hay esperanza en el dolor, que el cuidado integral de lo físico, lo emocional y lo espiritual es vital, y que nadie supera algo así en soledad. También aprendimos que el cáncer infantil no se trata solo de quimioterapias; implica cambios en la vida diaria, en las rutinas, en la escolaridad, en la nutrición, en la interacción social, y que quienes cuidan, son piezas invisibles pero fundamentales en esa batalla diaria.
Nos enseñó a valorar la vida en cada amanecer, en cada sonrisa, en cada paso que damos. La historia con nuestra hija nos abrió los ojos a una realidad que muchas veces no se quiere ver o de la cual es incómodo hablar: el cáncer infantil no es una amenaza lejana, es algo que existe aquí y ahora, y puede cambiarlo todo en una familia.
Queremos compartir nuestra experiencia, no para generar miedo, sino para generar conciencia, para que otros padres, educadores y cuidadores sepan que escuchar el instinto, conocer los signos y síntomas para actuar a tiempo, puede salvar vidas. Queremos contar nuestra historia como un testimonio de fe, de amor, de esperanza, como una vocación que encontramos en este camino.
Y por eso buscamos animar a más personas a que se sumen a ayudar de la manera que puedan, entre eso, a donar sangre y plaquetas, a ofrecer su tiempo y su cariño, a aprender sobre las señales de alarma del cáncer infantil. Cada uno de estos actos puede marcar la diferencia en la vida de un niño, de una niña, de una familia”.
- ¿Qué los motiva a ayudar a personas que puedan enfrentar la misma situación que ya vivieron?
Kathy: “Nos motiva el deseo profundo de que ningún otro padre sienta que está solo en medio de la tormenta. Nos impulsa también recordar con amor a aquellos angelitos que hoy están en el cielo, como Samuelito, Marian, Camilo y tantos otros niños y niñas que lucharon con valentía, así como apoyar a los que siguen en la batalla con amor, dignidad y esperanza”.
La frase: “Un día una mamá en la clínica me dijo: no sabemos lo fuertes que somos hasta que ser fuertes se convierte en nuestra única opción, y esas palabras fueron reveladoras, ciertas, reales y profundas”.
En PUBLIMETRO también hablamos con la doctora Isabel Sarmiento, jefe del servicio de Oncohematología pediátrica de Clínica del Country, quien nos dio detalles sobre los síntomas de esta enfermedad y cómo se combate:
- ¿Cuáles son los signos de alarma?
Doctora: “Dolor óseo, pérdida de peso, sangrados y moretones inexplicables, fiebre prolongada, abultamientos en el cuerpo, dolor de cabeza, dolores que despierten al niño en la noche”.
- ¿Cómo es el tratamiento?
Doctora: “El tratamiento de los niños es multidisciplinario, dependiendo del tipo de tumor: El tratamiento oncológico incluye: quimioterapia, cirugía, y en algunos casos, radioterapia.
Los niños también reciben cuidado de enfermería, pediatría, psicología, cuidado paliativo, terapias, especialidades médicas de la pediatría, radiología, farmacia, nutrición y laboratorio”
- ¿Qué probabilidad hay de superar esta batalla?
Doctora: “Las posibilidades de cura dependen del tipo de tumor y de qué tan avanzado esté; si el diagnóstico es oportuno, es decir, a tiempo, las posibilidades de cura en leucemia, por ejemplo, superan el 75%.
Es una enfermedad que, diagnosticada a tiempo, tiene muy buenas probabilidades de lograr la cura. Es muy importante que los niños y adolescentes asistan a sus controles regulares por pediatría para abordar de forma segura los signos de alarma.
Los niños y familias que transitan por este momento deben sentir que su cuidado es íntegro desde lo científico y humano”.
Las claves: “Si notan algún signo de alarma, no duden en consultar al médico. Juntos hacemos la diferencia en el cuidado del cáncer infantil”
