Entre las exigencias laborales, las responsabilidades del hogar y la presión constante por cumplir con múltiples roles, un número creciente de personas —especialmente mujeres— experimenta la sensación de vivir en piloto automático: cansancio acumulado, saturación emocional y decisiones tomadas desde el agotamiento. En este contexto, el autoliderazgo se consolida como una herramienta fundamental para recuperar claridad, equilibrio y bienestar en la vida diaria.
Desde su experiencia personal y profesional, Erika Barreto Ruiz propone una visión cercana y realista del liderazgo personal, alejada de la autoexigencia extrema y de la culpa permanente. Su planteamiento parte de un principio claro: la disciplina no debe entenderse como castigo, sino como una forma de autocuidado consciente.
Autoliderazgo: decidir mejor en lugar de hacer más
Para Barreto, liderarse no implica aumentar la carga de tareas ni responder a estándares inalcanzables. Por el contrario, consiste en tomar decisiones con intención, establecer prioridades claras y sostener rutinas simples, incluso en momentos de cansancio. Este enfoque permite disminuir el ruido mental y recuperar una sensación de orden y control sobre la propia vida.
“Liderarse no es exigirse más, es exigirse mejor. Es aprender a decidir con claridad incluso en escenarios de cansancio, confusión o miedo”, señala la autora. En lugar de fórmulas rígidas o ideales inalcanzables, su propuesta se centra en ajustes cotidianos que favorecen una vida más coherente y con menor desgaste emocional.
Claves prácticas para la vida diaria
Entre las recomendaciones que pueden integrarse a la rutina cotidiana se destacan:
- Tomar decisiones antes de que el cansancio lo haga. Definir una prioridad al inicio del día reduce la probabilidad de decisiones impulsivas cuando disminuye la energía.
- Entender la disciplina como estructura y no como castigo. Establecer horarios básicos para alimentarse, descansar y desconectarse contribuye a disminuir la ansiedad y a liberar espacio mental.
- Reemplazar los escapes automáticos por pausas conscientes. Breves momentos de silencio o respiración consciente ofrecen mayor claridad que el uso compulsivo del teléfono móvil.
- Evaluar sin juicio. Al final de la jornada, identificar qué funcionó y qué puede ajustarse al día siguiente permite aprender del proceso sin caer en la autocrítica excesiva.
Un liderazgo consciente y aplicable a la realidad cotidiana
Estas reflexiones forman parte de Rompe tus límites: la mentalidad que transforma tu destino, un libro en el que Erika Barreto comparte aprendizajes construidos a partir de su experiencia de vida. La obra propone una visión de liderazgo personal consciente, amable y práctica, e incluye ejercicios y cuestionarios diseñados para quienes buscan bienestar sin recurrir a discursos idealizados ni a métodos inflexibles.
Uno de los mensajes centrales de esta propuesta es que el equilibrio no se alcanza haciendo más, sino tomando decisiones más conscientes. Cuando una persona se lidera con coherencia, el orden comienza a construirse desde el interior hacia el exterior.
“Cuando una persona se lidera con intención, el caos disminuye. No porque todo esté resuelto, sino porque existe claridad sobre aquello que sí está bajo control”, concluye Barreto.
