Las tendencias de bienestar para 2026 confirman un giro en la forma de entrenar. Hoy, más que rutinas extremas o resultados inmediatos, las personas priorizan métodos inteligentes, sostenibles y compatibles con la vida cotidiana. En ese contexto, el barre se posiciona como una de las disciplinas de mayor crecimiento a nivel global, gracias a su enfoque de bajo impacto, fuerza controlada y resultados progresivos que se sostienen en el tiempo.
En Colombia, esta práctica ha sido adaptada y estructurada desde una mirada local por Johanna Lorduy, pionera en desarrollar el método teniendo en cuenta las necesidades reales del cuerpo y las exigencias de la rutina diaria. Más que una tendencia importada, el barre tomó forma en el país a partir de su experiencia personal y profesional, dando origen a una propuesta consciente y accesible.
¿Qué es el barre y por qué crece en 2026?
Inspirado en el ballet clásico, el barre combina fuerza, postura, estabilidad y conciencia corporal. A diferencia de otros entrenamientos de alto impacto, no se basa en la sobreexigencia ni en movimientos bruscos, sino en la técnica, la progresión y la constancia, lo que permite entrenar sin castigar el cuerpo y reducir el riesgo de lesiones.
“Durante mucho tiempo me exigí desde el castigo. Hacía ejercicio para forzar cambios que nunca llegaban, y eso terminó alejándome del disfrute y del bienestar”, explica Lorduy. Esa búsqueda la llevó a certificarse y adaptar el método hasta construir un sistema que prioriza la seguridad corporal y la sostenibilidad del hábito.
Este proceso dio origen a BoomBarre, un espacio creado para ordenar la técnica y facilitar la constancia, incluso para personas con agendas exigentes. “No se trata de perseguir resultados rápidos, sino de construir un método que se pueda sostener en la vida diaria”, señala.
Respaldo global: lo que dicen los expertos en fitness
El auge del barre no es casual. De acuerdo con el Worldwide Survey of Fitness Trends 2025 del American College of Sports Medicine, los entrenamientos de bajo impacto, la fuerza funcional y los programas híbridos (presenciales y digitales) se encuentran entre las principales tendencias globales.
En la misma línea, el American Council on Exercise destaca que los métodos enfocados en músculos profundos y control del movimiento mejoran la adherencia al ejercicio y reducen el riesgo de lesión, especialmente en personas con rutinas laborales demandantes.
Barre en casa o en la oficina: ejercicios simples para empezar
Uno de los factores que impulsa el crecimiento del barre es su adaptabilidad. Puede practicarse en casa u oficina, sin equipos complejos y con sesiones cortas que facilitan la constancia. Algunos ejercicios básicos que pueden incorporarse a la rutina diaria son:
Ejercicio 1: Apoya las manos sobre una mesa o el espaldar de una silla. Coloca la espalda formando un ángulo de 90 grados. Deja la pierna derecha semiflexionada y eleva la pierna izquierda hasta la altura de la cadera; luego regresa a la posición inicial. Mantén la mirada hacia abajo y evita levantar la cadera. Repite 8 veces y cambia de pierna.
Ejercicio 2: Eleva ligeramente el torso hasta quedar en posición diagonal, manteniendo el apoyo en la silla. La pierna derecha permanece semiflexionada como base. Lleva la pierna izquierda hacia atrás y luego al frente, como si la rodilla quisiera tocar la barbilla, contrayendo el abdomen. Cada movimiento corresponde a una respiración completa. Repite 8 veces y cambia de pierna.
Resultados sostenibles y bienestar integral
Según la experiencia del método, los primeros cambios en postura, tono muscular y conciencia corporal pueden percibirse entre la tercera y cuarta semana, siempre que exista constancia. “El cambio no solo se ve, también se siente. La relación con el cuerpo se transforma cuando deja de ser una lucha”, afirma Lorduy.
Otro elemento clave en la consolidación del barre como tendencia en 2026 es su formato virtual, que complementa el entrenamiento presencial y permite mantener la rutina desde cualquier lugar. “La virtualidad no reemplaza lo presencial, lo amplía. Permite que más personas accedan a un método bien estructurado sin barreras”, concluye.
