Enero suele marcar el inicio de nuevos propósitos para miles de personas en Colombia. Mejorar la alimentación, cuidar la salud y rendir mejor en el trabajo encabezan la lista de metas más recurrentes al comenzar el año. En ese contexto, una alimentación equilibrada, centrada en el consumo de hortalizas, legumbres, semillas y alimentos de origen vegetal, se consolida como una de las estrategias más efectivas para mejorar la calidad de vida, el bienestar integral y el desempeño diario.
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Diversos estudios científicos coinciden en que una alimentación basada en plantas, bien planificada y equilibrada, no solo cubre los requerimientos nutricionales esenciales del organismo, sino que también tiene un impacto positivo en la productividad, la prevención de enfermedades crónicas y la salud mental. Bajo esta premisa surge el programa Alimentando El Mañana, una iniciativa que busca transformar los entornos alimentarios en el país y facilitar el acceso a opciones más saludables.
El programa se enfoca en acompañar de manera gratuita a instituciones públicas y privadas para mejorar la oferta de alimentos dirigida a trabajadores, estudiantes y colaboradores, promoviendo modelos de alimentación que garanticen un bienestar pleno y sostenible a largo plazo.
“Una alimentación con fuerte énfasis en el consumo de plantas, bien planificada y equilibrada, no solo aporta los nutrientes necesarios para una vida saludable, sino que también tiene un impacto positivo en la productividad, el bienestar y la prevención de enfermedades a largo plazo”, afirma Carolina Escobar, Líder de Política Alimentaria de Alimentando El Mañana.
Alimentación basada en plantas y prevención de enfermedades
La evidencia científica respalda los beneficios de aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, y reducir la ingesta de productos de origen animal. Este patrón alimentario ha demostrado ser clave en la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles, altamente prevalentes en Colombia, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer.
Además de sus beneficios para la salud física, este tipo de alimentación se asocia con mayores niveles de energía, mejor concentración y un mayor bienestar general, factores directamente relacionados con el desempeño laboral y académico.
“Muchas de las enfermedades más frecuentes en el país están relacionadas con el estilo de vida y los patrones alimentarios actuales. Aumentar el consumo de alimentos de origen vegetal mientras se disminuye el consumo de alimentos de origen animal es una estrategia efectiva y accesible para mejorar la salud pública”, explica Escobar.
Nutrientes clave para el cerebro y la energía diaria
Una alimentación a base de plantas aporta una amplia variedad de macro y micronutrientes fundamentales para la salud cerebral y el rendimiento cognitivo. Estos nutrientes influyen directamente en la capacidad de concentración, la memoria y la agilidad mental, aspectos esenciales para el desempeño diario.
Entre los componentes más destacados se encuentran los antioxidantes presentes en frutas, verduras y leguminosas, como la vitamina A, los flavonoides y otros compuestos bioactivos que ayudan a prevenir el daño celular. Asimismo, minerales como el magnesio, el selenio y el zinc cumplen un papel crucial en la función nerviosa y el equilibrio del sistema nervioso.
A esto se suman los ácidos grasos poliinsaturados, como el ácido alfa-linolénico (ALA), y los carbohidratos complejos provenientes de cereales integrales, que gracias a su digestión lenta permiten mantener niveles estables de energía a lo largo del día.
Hábitos alimentarios actuales: un desafío urgente
A pesar de la evidencia, los hábitos alimentarios en Colombia continúan representando un reto significativo. De acuerdo con cifras recientes, el 35 % de la población no consume frutas y cerca del 70 % no incluye hortalizas diariamente en su dieta, a pesar de que la recomendación es ingerir al menos cinco porciones al día.
La situación es aún más preocupante entre niños, niñas y jóvenes. Nueve de cada diez estudiantes no cumplen con la frecuencia recomendada de consumo de frutas y verduras, mientras que cuatro de cada cinco consumen productos ultraprocesados de manera habitual, lo que incrementa el riesgo de enfermedades metabólicas desde edades tempranas.
Nueva evidencia científica señala que la adopción de dietas predominantemente basadas en plantas, ricas en alimentos de distintos colores y variedades, como lentejas, fríjoles, garbanzos, arroz integral, avena y quinoa, podría prevenir millones de muertes evitables cada año al mejorar indicadores como la salud cardiovascular, los niveles de colesterol y la presión arterial.
Alimentando El Mañana: un modelo en expansión
En este contexto, Alimentando El Mañana se ha consolidado como un programa de referencia en Colombia para promover sistemas alimentarios más saludables, sostenibles y accesibles. Actualmente, la iniciativa tiene presencia en más de 50 entidades públicas y privadas del país.
Según cifras de 2025, en estas instituciones se sirven alrededor de tres millones de comidas de origen vegetal al año, lo que demuestra que una alimentación basada en plantas no solo es viable y nutritiva, sino también adaptable a distintos entornos, incluidos los espacios laborales y educativos.
“Iniciar el año con cambios positivos en la alimentación es una decisión que puede transformar la salud individual y colectiva. Desde Alimentando El Mañana, podemos trabajar mancomunadamente con cualquier entidad para que cada vez más personas y organizaciones conozcan y adopten modelos alimentarios que mejoren su bienestar y calidad de vida”, concluye Carolina Escobar.
Para conocer más sobre el programa, su enfoque nutricional y su impacto en Colombia, los interesados pueden visitar www.alimentandoelmanana.org/col.
