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Rani Hong, sobreviviente de la trata de personas elige Colombia para su Sello de Libertad

La emprendedora social, quien fue vendida como esclava a un hombre cuando tenía siete años, afirma que “una de sus metas es ayudar, desde los pequeños caficultores colombianos, hasta las empresas de alto nivel”.

Rani Hong es una americana de origen hindú, empresaria social y sobreviviente del tráfico infantil. Es una de las voces que en el mundo lideran la lucha contra las diversas formas de esclavitud moderna.

Cuando apenas tenía siete años y vivía en la India, Rani fue separada de su madre y fue objeto de la venta ilegal de esclavos. Con ocho años, su condición emocional y física se encontraba en un estado deplorable y casi al borde de la muerte. Cuando no representó ningún valor para su dueño, quien la tenía esclavizada, fue vendida ilegalmente para ser adoptada.

Rani fue acogida por una familia del estado de Washington en Estados Unidos, donde encontró no solo una cura para su cuerpo, sino también experimentó la sensación de la libertad humana. Finalmente, en 1999 se reencontró con su madre y dio inicio a sus labores como defensora de la infancia ante el tráfico de personas.

Hong, ha elegido Colombia para lanzar The Freedom Seal (en español El Sello de la Libertad), iniciativa creada por ella misma para aunar esfuerzos con el sector privado y contribuir a la mitigación del trabajo forzoso y gestionar adecuadamente los impactos adversos a los derechos humanos. Hablamos con ella sobre su historia de vida y esta iniciativa.

¿Qué se acuerda usted de cuando fue vendida?

Yo tenía siete años y vivía en India y no recuerdo demasiado, pero sí me acuerdo claramente de llamar continuamente a mi mamá y que ella nunca vino. Cuando me vendieron a través de la frontera a otro estado en el que yo no hablaba el idioma fue donde se configuró el tráfico de personas. Mi traficante era propietario de una fábrica de ladrillos y obligaba a los niños esclavos a trabajar en ella.

¿Qué es lo más difícil que le pasó a usted cuando era niña, en su pasado?

Lo más difícil sin duda es saber que uno como persona ha sido vendido como un producto.

¿Por qué decidió contarle al mundo su historia?

La razón por la que he decidido contarle al mundo mi historia y hablar a nombre de aquellos que no tienen voz, es precisamente por mi historia de infancia. Ser vendida como un producto a la edad de siete años estuvo claramente mal, por lo cual quiero decirle hoy al mundo que no queremos vivir en un lugar en donde la gente compra y venda seres humanos.

¿Cuáles son algunos de los retos que ve en materia de esclavitud moderna y trata de personas a nivel regional?

Algunos de los retos que he visto acá en Colombia, se presentan igualmente en cualquier país. Primero visitamos la zona cafetera, el agro, en donde existe el enorme reto de brindar formalidad laboral, que garantice los derechos de los trabajadores y sus familias a personas que viven en estado de gran vulnerabilidad, como migrantes, desplazados, víctimas de la violencia, quienes se regalan para trabajar por cualquier cosa y en cualquier situación solo para poder sobre vivir, poniéndolos en riesgo de que otros se aprovechen de ellos y de sus circunstancias de precariedad.

Posteriormente, fui a ciudades como Medellín y Bogotá, en donde me ha impactado la presencia de vendedores ambulantes que frecuentemente están siendo controlados por otros que los explotan y toman parte del dinero. Eso también es una forma de tráfico de personas.

He encontrado muy poca gente en este país que esté bien educada sobre lo que es la esclavitud moderna, tal vez porque Colombia ha enfrentado históricamente otros retos importantes en materia de derechos humanos derivados de la existencia del conflicto armado, lo cual representa un enorme reto.

Yo diría que en general, los mayores retos que enfrenta Colombia en la materia son la prostitución forzada, la trata de personas para este fin, para el narcotráfico, la adopción ilegal, el reclutamiento forzado para grupos ilegales. También hay un reto importante en los riesgos que representa la falta de formalización laboral en algunos sectores y regiones, por lo que personas en estado de vulnerabilidad pueden ser puestas en situaciones de esclavitud moderna o trabajo forzado.

El trabajo forzado, una de las modalidades de esclavitud moderna, puede asumir distintas modalidades, puede verse incluso como un trabajo normal, pero cumple con la condición de que las personas no pueden abandonarlo libremente al ser sometidas a coacción, amenazas, retención de documentos personales, etc, así que es un tema más amplio de lo que muchos conocen.

¿Qué significa tener el Freedom Seal, o Sello de la Libertad?

El Sello de la Libertad es un emblema para el que las empresas pueden aplicar, si me pueden demostrar qué están haciendo para acabar con la esclavitud moderna en sus operaciones y en sus cadenas de valor, al igual que para gestionar sus riesgos de impactos adversos a los derechos humanos.

De esta manera, sus grupos de interés tanto en Colombia como en el exterior saben que esa empresa está siguiendo lineamientos internacionales de debida diligencia para prevenir o mitigar sus riesgos de impacto, y remediar aquellos que se hayan materializado, incrementando su competitividad al atraer más fácilmente clientes, compradores internacionales, inversionistas, créditos. Un mundo en el que la mayoría de las empresas muestren en sus productos el Sello de la Libertad es un mundo en el que todos estaremos remando hacia la misma orilla de acabar con estas atrocidades que permean empresas grandes y pequeñas en el mundo entero, directa o indirectamente.

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