Toto la Momposina fue una reconocida cantante, compositora y bailarina colombiana, conocida por sus interpretaciones de música folclórica colombiana, especialmente de la costa caribeña. Sin embargo, este 19 de mayo se confirmó lamentable partida de la artista proveniente de Talaigua Nuevo, Bolívar a los 85 años, siendo una notable pérdida para el folclor colombiano.
La intérprete de canciones como ‘La Candela Viva’ y ‘El Pescador’ se hizo reconocida fusionando elementos de cumbia, bullerengue, porro y otros estilos musicales, su trabajo le valió reconocimiento internacional y elogios de sus seguidores. Hacia abril del 2024, en una entrevista a Marco Vinicio realizada por Jorge Baron del Show de Las Estrellas, hijo de la cantante, afirmó que la artista padecía una grave enfermedad y solicitó ayuda del Ministerio de Cultura.
“Ella tiene una condición llamada afisia que es una condición cognitiva, físicamente ella está bien. Actualmente, se encuentra en México”; la afasia es un trastorno del lenguaje que puede dificultar la capacidad de una persona para leer, escribir, hablar y entender el lenguaje. Puede ser causada por lesiones cerebrales como accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos o enfermedades neurodegenerativas. Es importante destacar que la afasia no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de daño en las áreas del cerebro responsables del procesamiento del lenguaje.
Sin embargo, hasta el momento no se ha esclarecido las causas exactas de su partida, lo que si es que esta condición la llevó a retirarse de los escenarios, su última presentación fue en el reconocido Festival Cordillera.
El valioso legado de Totó la Momposina en el folclor colombiano
Totó la Momposina fue, sin duda, la encarnación viva de la identidad sonora del Caribe y la columna vertebral del folclor colombiano. A lo largo de más de cinco décadas de carrera, Sonia Bazanta Vides —su nombre de pila— se dedicó a rescatar, preservar y dignificar la música ancestral de los pueblos ribereños, fusionando las herencias indígenas y africanas en ritmos como la cumbia, el bullerengue, la chalupa y el mapalé.
Su legado no solo consistió en mantener vivas las tradiciones orales de los cantadores y tamborileros de su natal Talaigua Nuevo, sino en devolverle al folclor su estatus de arte mayor, recordándole a todo un país que la música de raíz es el espejo más fiel de nuestra historia, resiliencia y diversidad cultural.
El impacto de Totó trascendió las fronteras nacionales para convertirse en la embajadora cultural más grande de Colombia ante el mundo. Su inconfundible voz, potente y cargada de la mística del río Magdalena, resonó con fuerza en escenarios internacionales históricos, desde el acompañamiento a Gabriel García Márquez en la entrega del Premio Nobel de Literatura en Estocolmo en 1982, hasta festivales de la talla de WOMAD bajo el sello de Peter Gabriel.
Al internacionalizar los tambores, las gaitas y el canto folclórico, Totó abrió la puerta para que las nuevas generaciones de músicos colombianos miraran con orgullo hacia sus raíces y entendieran que lo local puede ser universal. Su retiro de los escenarios en 2022 consolidó un legado inmortal que hoy sigue latiendo en cada rincón donde suene un tambor.
