Las redes sociales en Colombia siguen siendo el campo de batalla preferido para los enfrentamientos políticos, y esta vez, el turno fue para un intenso “choque de trenes” entre la reconocida actriz y activista Diana Ángel y la periodista Juanita Gómez. El motivo de la discordia: una comparación que, lejos de pasar desapercibida, encendió un debate sobre la independencia periodística y la intolerancia política en el país.
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Todo comenzó cuando Diana Ángel, quien ha manifestado públicamente su afinidad con el gobierno del presidente Gustavo Petro, lanzó un dardo directo contra la comunicadora. Sin filtros y a través de su cuenta en X, la actriz lanzó la sentencia que disparó las alarmas: “Juanita es la nueva Vicky”. La referencia, cargada de una connotación política pesada, alude a la periodista Vicky Dávila, vista por el petrismo como la cara más visible de la oposición mediática. Para Ángel, la evolución del discurso de Gómez en los últimos tiempos la situaba en esa misma línea editorial, una etiqueta que, en el ambiente polarizado actual, equivale a una declaración de guerra digital.
La respuesta de Juanita Gómez no se hizo esperar. Lejos de ignorar el comentario, la periodista aprovechó el mismo escenario para devolver el golpe con precisión quirúrgica, dejando claro que no aceptaría etiquetas que busquen deslegitimar su labor profesional.
“Tranquila… que opinar distinto a Petro y Cepeda no me convierte en ‘la nueva alguien’, pero entiendo la incomodidad cuando alguien no les compra el discurso”, respondió Gómez. Con esta frase, la periodista no solo marcó distancia de la comparación con Dávila, sino que lanzó una crítica directa hacia el círculo cercano al mandatario, sugiriendo que la molestia de figuras como Diana Ángel radica en la falta de validación absoluta de su narrativa política.
El intercambio se viralizó en cuestión de minutos, dividiendo a los internautas en dos bandos claramente marcados. Por un lado, los seguidores del Gobierno celebraron la postura de Ángel, argumentando que el periodismo de Gómez ha virado hacia una crítica sistemática y poco objetiva. Por otro lado, los defensores de la comunicadora aplaudieron su firmeza al defender la libertad de opinión y criticar lo que consideran una “censura” encubierta bajo la etiqueta de “ser de derecha”.
Este episodio es, en esencia, un reflejo de lo que vive Colombia hoy: un escenario donde la línea entre el periodismo, el activismo y la opinión pública es cada vez más difusa. Mientras las figuras públicas sigan usando las redes para medir fuerzas, los usuarios seguirán siendo testigos de estos duelos donde, más allá de la verdad, lo que parece importar es quién logra imponer su relato en el ecosistema digital. Por ahora, el cruce entre Ángel y Gómez queda como una muestra más de que, en la política nacional, nadie se queda callado.
