La actriz y activista Cony Camelo ha vuelto a encender la mecha de la controversia en las redes sociales, un terreno donde se mueve con la misma soltura que en los escenarios. En esta ocasión, el blanco de sus dardos fue la senadora del Centro Democrático, Paloma Valencia, a quien señaló directamente por su postura o falta de ella, según se mire frente a la crisis humanitaria que atraviesa la Franja de Gaza. Con un escueto pero demoledor “No se les olvide que Paloma no cree que haya un genocidio en Gaza. Calculen”, Camelo no solo reavivó el debate sobre el conflicto en Oriente Medio, sino que polarizó una vez más a la audiencia digital colombiana.
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Este nuevo episodio de tensión surge en un contexto donde las figuras públicas del país parecen haber abandonado la tibieza para abrazar activismos frontales. Camelo, conocida por no morderse la lengua al criticar a los sectores de la derecha tradicional, utilizó sus plataformas para recordarle a sus seguidores lo que ella considera una falta de sensibilidad o de rigor histórico por parte de la congresista. La frase “Calculen”, cargada de una ironía que invita a sus seguidores a sacar sus propias conclusiones sobre la ética de Valencia, se volvió rápidamente viral, generando una marea de comentarios que van desde el apoyo total a la actriz hasta la defensa cerrada de la senadora.
Por su parte, la respuesta de los sectores afines a Paloma Valencia no se hizo esperar, argumentando que la senadora se ciñe a una visión geopolítica donde el derecho a la defensa de Israel es primordial y cuestionando la autoridad de una actriz para calificar procesos tan complejos bajo la etiqueta de “genocidio”. Sin embargo, para Camelo, el asunto trasciende la política partidista y se instala en el terreno de los derechos humanos fundamentales. La actriz ha sido una voz constante en la denuncia de lo que sucede en Gaza, alineándose con las posturas del gobierno actual, mientras que Valencia representa la visión de una oposición que mira con escepticismo las narrativas que condenan unilateralmente las acciones militares en la zona.
Este choque de trenes refleja la profunda fractura que vive el país, donde incluso los conflictos internacionales se filtran por el colador de la política interna. Mientras la conversación sigue escalando, lo único claro es que Cony Camelo no tiene intenciones de bajar el tono, y que Paloma Valencia seguirá siendo el pararrayos de una crítica que no perdona ni el olvido ni la diferencia de opinión en temas de vida o muerte. Al final, el “calculen” de Cony queda flotando en el aire como un reto a la memoria colectiva.
