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‘Epa Colombia’ protagonista de peleas, fiestas y hasta lujos: así vive su condena

La creadora de contenido enfrenta una pena de cinco años y tres meses, pero la polémica sigue.

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Epa Colombia Tomadas de entrevista con el Canal RCN

La vida de Daneidy Barrera Rojas, conocida nacionalmente como Epa Colombia, parece no alejarse de las polémicas ni siquiera tras las rejas. Lo que debería ser un proceso de resocialización bajo las normas del sistema penitenciario se ha transformado, según informes recientes, en un nuevo foco de conflictos que pone en entredicho la disciplina y el control de las autoridades encargadas de su custodia.

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El ambiente en el centro de reclusión se ha tornado hostil debido a las constantes quejas de las demás personas privadas de la libertad (PPL). Según se ha reportado, Barrera mantiene música a un volumen considerablemente alto, generando una incomodidad persistente en el pabellón. Al ser requerida por el personal de guardia para moderar el ruido, la empresaria de keratinas habría desafiado la autoridad, negándose a bajar el volumen bajo el argumento de que contaba con un permiso especial para escuchar sus servicios religiosos hasta las 20:00 horas. Este comportamiento ha encendido las alarmas sobre posibles tratos preferenciales que rompen la convivencia mínima exigida en estos centros.

Sin embargo, el ruido no es la falta más grave. Según revelan quienes la custodian, a la creadora de contenido le han encontrado cinco teléfonos celulares entre noviembre de 2025 y enero de este 2026, una conducta estrictamente prohibida para personas privadas de la libertad. Este hallazgo es crítico, pues el ingreso de dispositivos de comunicación no autorizados se considera una falta gravísima que podría acarrear sanciones disciplinarias severas y afectar cualquier beneficio de reducción de pena.


Uno de los momentos más surreales documentados ocurrió cuando los funcionarios de custodia perdieron rastro de la reclusa. Tras una búsqueda exhaustiva que generó pánico en el penal, Barrera fue hallada dentro de un lujoso vehículo Mini Cooper de color morado. El automóvil habría sido parqueado en una zona no autorizada tras un descuido de la guardia. Ante la estupefacción de los uniformados, la reclusa aseguró con naturalidad que el vehículo era de su propiedad y que pretendía entregarlo como regalo para su pareja, evidenciando una desconexión total con las restricciones de su situación actual.

El informe cierra con una nota preocupante sobre la actitud de Barrera frente a la ley. Se detalla un episodio donde, tras ser informada por un centinela sobre los protocolos estrictos de visitas, la mujer perdió los estribos. Tras la verificación de rutina, Barrera Rojas habría lanzado una advertencia directa al funcionario: “Ya van dos veces con usted, a la tercera aténgase”. Esta presunta amenaza a un miembro de la Fuerza Pública complica aún más su perfil ante los jueces de ejecución de penas

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