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Famoso actor habló de la señal divina que recibió en un motel y cambió su vida

Ante su relato fueron varias las críticas recibidas por parte de los usuarios.

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En el mundo del entretenimiento, las historias de redención suelen ser comunes, pero pocas tienen la crudeza y honestidad de la que recientemente compartió el actor colombiano Juan Pablo Obregón. En un relato que transita entre la oscuridad de los excesos y la claridad de la fe, Obregón reveló el momento exacto en el que, en medio de una situación de infidelidad planeada, sintió la intervención divina que cambiaría su rumbo para siempre.

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El actor describió una escena que parece sacada de un guion cinematográfico, pero que formaba parte de su realidad más compleja. Según su testimonio, se encontraba en un motel junto a un amigo y dos mujeres. Sin embargo, lo que debía ser un encuentro casual se convirtió en una parálisis emocional. Obregón confesó que, para poder proceder con la infidelidad, sentía que necesitaba evadir su conciencia: “Saco el cigarrillo de marihuana, porque no era capaz de ser infiel si no lo hacía”, relató.

Fue tras consumir la sustancia que ocurrió lo impensable. Al observar a las mujeres que lo esperaban en la cama, su mente no registró una escena de placer, sino una imagen de terror espiritual. El actor recordó de inmediato una secuencia de la película El abogado del diablo, protagonizada por Keanu Reeves, donde las figuras femeninas revelan su naturaleza demoníaca.


“Yo no las vi así, pero me acordé de la película... donde ellas sí son diablas”, explicó Obregón. Ese flash visual desató un llanto incontrolable en pleno motel. En un acto de vulnerabilidad absoluta, el actor pidió perdón a las mujeres presentes, recordándoles —y recordándose a sí mismo— que era un hombre casado que amaba a su esposa y a sus hijos.

Aunque en aquel momento Obregón pudo haber atribuido el episodio simplemente a los efectos de la droga o a una alucinación (“está trabado, se alucinó”, pensó inicialmente), su perspectiva cambió drásticamente al iniciar su proceso de conversión espiritual.

Hoy, el actor interpreta ese episodio no como un mal viaje, sino como una herramienta de la que Dios se valió para frenar su caída. “El Señor se valió de ese momento, porque muchas veces nos tocó la puerta y nosotros nos hicimos los ciegos”, concluyó. Su testimonio queda como una reflexión sobre los límites de la moralidad y los caminos, a veces extraños, que conducen a la transformación personal.

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