El 17 de febrero de 2026 quedó marcado como una fecha clave en la televisión colombiana luego de que Anthony Zambrano levantara el trofeo del Desafío Siglo XXI, convirtiéndose en el ganador de una de las temporadas más comentadas del reality de Caracol Televisión. El atleta, reconocido por su trayectoria deportiva y su disciplina en las pruebas, cerró la competencia con una imagen contundente que rápidamente se viralizó en redes sociales.
Su victoria, que llegó tras una final dividida en dos pruebas y que generó opiniones encontradas entre los televidentes, consolidó su paso por el programa como uno de los más comentados de la edición. A lo largo de la temporada, Zambrano se destacó por su constancia, su lectura estratégica de los circuitos y su capacidad para mantener la calma bajo presión, factores que, según él mismo, fueron determinantes para alcanzar el título.
Sin embargo, tras el triunfo, la conversación en redes no solo giró en torno a su desempeño físico, sino también a su vida personal y espiritual. En medio de rumores y comentarios que insinuaban que habría utilizado su religión como una supuesta “ventaja” en la competencia, el deportista decidió pronunciarse públicamente para aclarar la situación.
En una entrevista posterior al reality, Zambrano habló abiertamente sobre sus creencias y explicó que practica la santería como parte de su entorno familiar. “Soy santero orgullosamente, mi santería no tiene que ver nada con hacerle daño a nadie”, afirmó con tranquilidad, desmintiendo las especulaciones que circularon en plataformas digitales.
El campeón también explicó que, para él, la santería no está relacionada con el éxito material ni con influir en los resultados de su vida profesional. “La santería es para protección, para tu salud, más nada, eso no te hace rico ni pobre ni nada”, agregó, dejando claro que su práctica espiritual está enfocada en el bienestar personal y emocional.
Frente a quienes insinuaron que su religión habría influido en su desempeño dentro del reality, el atleta fue enfático: “Si fuera así, si fuera verdad no estuviera en el Desafío. Utilizaría mi religión para volverme millonario. ¿Qué hago yo aguantando golpes o mostrando a Colombia cómo es luchar y trabajar?”. Con estas palabras, defendió su proceso dentro de la competencia y resaltó el esfuerzo físico y mental que implicó cada reto.
Más allá de la polémica, la victoria de Zambrano también fue interpretada por muchos seguidores como una reivindicación de su resiliencia, especialmente por su pasado como medallista olímpico y su disciplina deportiva. Durante la competencia, el atleta dejó ver que su enfoque no solo estaba en la fuerza, sino en la estrategia, la coordinación y la lectura de cada prueba, elementos que se alinearon con su formación de alto rendimiento.
Su paso por el Desafío Siglo XXI no solo fortaleció su imagen mediática, sino que también abrió nuevas conversaciones sobre la diversidad de creencias en el deporte y el entretenimiento. Mientras algunos sectores de redes sociales debatían sobre su espiritualidad, otros destacaron su transparencia al hablar del tema sin evasivas.
Con el trofeo en mano y el debate aún activo en el entorno digital, Zambrano cierra esta etapa reafirmando que su triunfo se basa en la disciplina, el trabajo y la preparación, y no en los rumores que surgieron tras la final de uno de los realities más influyentes del país.
