Duplat con nombre de pila Daniel Duplat, con el paso de los años ha logrado abrirse camino en la escena musical, convirtiéndose en una propuesta fresca, versátil y original. Aunque el ‘príncipe de Chapinero’ se enfocó en un primer momento por las matemáticas, su chispa por descubrir, crear y componer fue mucho mayor rompiendo esquemas frente al piano, el jazz y el pop alternativo.
Esta mezcla sin duda, lo ha llevado a conocer su verdadera esencia musical, permitiéndole conectar con su público a partir de un universo sonoro particular y letras que se entrelazan en vivencias cotidianas. PUBLIMETRO habló con Duplat antes de su concierto el próximo 12 de marzo y su más reciente álbum ‘Dulce y amarga’, que evoca las luces y sombras.
- Al mirar hacia atrás, a tu primer EP o tus primeras grabaciones, ¿qué es lo que más extrañas de ese Duplat que apenas estaba empezando a descubrir su voz?
He tenido un camino muy bueno, como todos los artistas tienen su propia historia, pero creo que mi camino ha sido muy particular porque yo creo que terminé muy despistadamente llegando mucho al circuito como pop de Colombia. La verdad, no tenía ninguna pretensión de llegar a ese circuito y nunca me había visto como un artista de pop hasta hace un tiempo, pero si yo hacía música que me gustaba, creo que era bien rara, alternativa y extraña.
Conocer tantas figuras de la música, sobre todo como del medio pop y vecinos, me ha hecho entender mucho del ejercicio de hacer música. Una de las grandes preguntas de los músicos es para quién hago la música y la mayoría de artistas te van a decir yo hago la música para mí y yo creo que eso no es cierto, si eso fuera cierto, tú no publicarías el trabajo. El acto de publicar música es reconocer que estás buscando que a la gente le guste y el pop es esa filosofía que me interesa, voy a hacer esto pensando en la gente, entonces uno está escribiendo y dice eso está chévere, pero es muy raro.
Tenía un poquito como mal visto el pop, como ese hacer pop está mal. No, hacer pop está muy bien porque es preocuparse por el oyente, ese es el punto de hacer música y hacer conciertos, que a la gente le gust y uno también es el equilibrio, entonces creo que el cambio más grande de allá para acá, ha sido entender que yo sí me considero un artista de pop y que sí es lo que estoy buscando hacer pop, que a la gente le guste lo que uno dice. Obviamente hay muchas maneras de hacerlo y no se trata de algo genérico, ni mucho menos, pero esa es la gran diferencia.
- Has construido una carrera sólida con un sello muy personal. ¿Cuál ha sido el desafío más grande de mantener tu visión artística sin ceder a las fórmulas más comunes?
Lo que estoy buscando es crear legado y longevidad, eso toma más tiempo, pero perdura. Me visualizo tocando hasta que esté en las últimas y creo que si tú construyes un público fiel que realmente valora tu música, eso no depende de lo que esté de moda. Claro, es más difícil conquistar a la gente con canciones que no son familiares para ellos, pero si lo consigues, te los ganaste para toda la vida y muchos artistas lo logran a escalas muy grandes, solo que Colombia no tiene tantos ejemplos de eso. Estuve hace poquito en México, por ejemplo, y yo veo muchos ejemplos así, de música que aquí creo que se consideraría muy alternativa y allá alcanza escalas masivas.
Mon Laferte, te pongo un ejemplo, siento que es música técnicamente, musicalmente alternativa para estándares colombianos y eso aquí se ve un poco extraño, no es tan fácil de ver lo masivo. Ella allá es enorme, una artista muy grande y creo que hay que perseguir eso, construir algo original enorme y no algo trendy que va a pasar en un tiempo, esa es la meta.
- ¿En qué momento de tu carrera decidiste que la moda y el estilo visual serían tan innegociables como la armonía de tus canciones?
La moda es una de esas cosas que fue un amor inesperado mío, yo siento que me vestía de forma práctica. El último semestre de la universidad, entendí que la moda es un medio de expresión al cual nadie escapa. A ti puede que no te guste la moda, pero te tienes que vestir, entonces sí es una expresión de cultura y de arte que todo el mundo practica sin darse cuenta.
He entendido que tú puedes decir cosas con la moda, entonces por ejemplo, yo hablo mucho del amor al pasado, de la nostalgia tanto la nostalgia de otra época como la nostalgia sentimental, si tú te vistes evocando otra época, también estás diciendo yo soy una persona nostálgica, entonces es un lenguaje que dice mucho y conforme tú haces más eventos y tienes más vitrinas para mostrarte, la moda aún más es un lenguaje de expresión, justo venía hablando los Grammys, de las Alfombra Roja, sí que es un statement. Si tú te vistes de cierta forma, la gente va a hablar de eso. Ojalá este año salga Alfombras Rojas y prometo salir con cosas muy creativas.
- Dulce y Amarga es una dualidad constante. ¿Cuál fue el momento más “dulce” y cuál fue el más “amargo” en este más reciente álbum?
Siento que hay una relación de amor y odio que yo tengo con crecer, porque es algo que siempre he anhelado. Yo era un niño feliz y siento que la vida se vuelve peor mientras uno va creciendo, honestamente. Dicen que se pone mejor en los 30, vamos a ver si es verdad, tengo 26, pero no sé, como los enfrentamientos con las responsabilidades que trae la vida adulta, la presión de que ya no es un juego, esto ya es mi trabajo, antes era un juego, ahora no. Pero tiene que ser un juego, porque si tú dejas de divertirte, la gente se da cuenta de que estás ahí obligado y no les gusta, pero también es un trabajo.
Quiero ser un gran músico, un gran artista y estar conectado con el arte, lo que implica darme el tiempo de tocar, de salir de fiesta, de emborracharme, de enamorarme, pero también quiero ser una persona responsable, quiero ser un padre, un novio responsable y son cosas que es muy difícil hacerlas funcionar. Dulce de Amarga habla de esa etapa de mi vida, de un cruce de cosas, de responsabilidades adultas y serias, eso de estar en la frontera de la juventud hacia la adultez. Nunca quiero que eso pase, quiero que suene fina, adulta, tal vez madura, pero no no quiero que suene como música adulta contemporánea, quiero que tenga juventud, chispa e infantilidad siempre y eso es lo que este disco realmente toca en mí.
- ¿El concierto del 12 de marzo seguirá una línea cronológica o está diseñado como un viaje emocional entre lo “dulce” y lo “amargo”?
Estoy en un punto en mi carrera donde toca tomar una decisión de qué tipo de shows quieres dar, ¿quieres ser artista de teatros?, ¿quieres ser un artista de festivales? Y hay tipos de artistas que suenan en todas partes y tal vez no venden boletas, hay artistas que venden muchas boletas, pero tal vez no suenan en ninguna parte. Definitivamente para mí el punto de ser músico es tocar en vivo.
He tenido la dicha y la fortuna de poder haber tocado en escenarios grandes, de poder abrir arenas, de poder hacer festivales y la magia de una audiencia que es un sentimiento indescriptible. No es encontrar palabras, sino magia y tomé la decisión de que yo quiero aspirar a llegar a eso, a públicos grandes. Porque el tamaño sí importa, es diferente.
Este concierto, el de ‘Dulce de Amarga’, quise hacerlo en una discoteca. O sea, en un venue que no fuera un teatro. El aforo que estoy buscando era muy bueno para un teatro, aproximadamente mil asistentes, pero yo quería que fuera una fiesta. Quería que fuera festivalero, si quieren irse de fiesta y divertirse. Si quieren ir a llorar, pero no quiero condicionar al público.
Me parece que un lugar así te permite que la gente experimente el concierto a su manera. El Bonfire se llama el sitio, pero el Kinder es la gran discoteca donde va a ser el concierto y quiero que tenga un espíritu muy de festival, que la gente haga mucha bulla y no el protocolo tan lindo del teatro. También quiero innovar con el formato en vivo.
Creo que nunca repito formatos en vivo. Me gusta a veces llevar vientos, esta vez quiero llevar vientos, coristas, muchos sintetizadores, más guitarras. Creo que es una de mis recientes amores. Las guitarras yo las tenía como muy descartadas y hay mucha guitarra en estos shows y coros. La meta es ser un artista festivalero, de tocar mucho, muy escénicos, muy espectaculares.
