La presentación de The Cardigans en el Festival Ondas Bogotá confirmó que el pop alternativo de los años noventa sigue teniendo un lugar privilegiado en la memoria musical de Bogotá. La agrupación sueca se presentó el domingo 15 de febrero en el Parque Simón Bolívar, en una jornada que combinó sofisticación sonora, momentos íntimos y estallidos de euforia colectiva.
En una ciudad acostumbrada a conciertos multitudinarios de alto voltaje, la noche tuvo un matiz distinto: menos estridencia y más contemplación. Desde el inicio, el ambiente se sintió organizado y fluido, con un público que fue llegando de manera progresiva y ocupando sus lugares mientras caía la tarde capitalina.
La apertura: rock bogotano con sello clásico
Antes de la llegada del acto internacional, el escenario recibió a La Derecha, banda referente del rock alternativo local. Con un set compacto y directo, el grupo apeló a la memoria de quienes crecieron con sus canciones en los noventa.
La presentación sirvió como puente generacional: una audiencia adulta, familiarizada con los clásicos del rock capitalino, respondió con entusiasmo a cada acorde. Fue una antesala sólida que preparó el terreno para el contraste estilístico que vendría después.
Un inicio sutil y una apuesta por la madurez sonora
Cuando The Cardigans apareció en escena, la banda liderada por Nina Persson optó por un arranque pausado. Lejos de iniciar con sus éxitos más conocidos, el grupo presentó versiones más reposadas y arreglos con influencias cercanas al jazz y la bossa nova, demostrando una evolución musical que se distancia del simple revival nostálgico.
La decisión sorprendió a parte del público, que esperaba un comienzo más explosivo. Sin embargo, la propuesta evidenció la intención del grupo de reinterpretar su propio repertorio desde una mirada más adulta y refinada.
El giro llegó con canciones de mayor intensidad, cuando las guitarras tomaron protagonismo y la energía en el escenario se elevó. Fue entonces cuando la audiencia dejó atrás la quietud inicial y comenzó a cantar y corear con fuerza.
Uno de los momentos más comentados de la noche fue el homenaje latino con una versión de “Gracias a la Vida”, gesto que conectó emocionalmente con el público colombiano y reforzó la cercanía cultural del grupo con América Latina.
El clímax llegó con “Lovefool”, tema insignia de la banda y uno de los himnos pop más reconocidos de finales del siglo XX. El Parque Simón Bolívar se iluminó con celulares en alto mientras los asistentes coreaban cada verso, confirmando la vigencia del repertorio sueco.
Una conexión que fue más allá de la nostalgia
Más allá de los éxitos radiales, el concierto dejó claro que The Cardigans mantiene una base sólida de seguidores en Colombia. Nina Persson mostró una presencia escénica sobria pero cercana, mientras Magnus Sveningsson aportó carisma y dinamismo, generando interacción constante con el público.
El cierre, envuelto en luces cálidas y una atmósfera romántica acorde al fin de semana de San Valentín, dejó la sensación de una velada equilibrada: técnica impecable, sonido limpio y una producción que cumplió con estándares internacionales.
Festival Ondas: una agenda que apenas comienza
La presentación de The Cardigans marcó uno de los momentos más esperados de la primera edición del Festival Ondas 2026. Sin embargo, la programación continúa con propuestas que exploran distintos géneros y públicos, consolidando a Bogotá como una plaza estratégica para giras internacionales y formatos de festival más segmentados.
La noche del 14 de febrero no fue un espectáculo de explosión rockera, sino una celebración elegante de la memoria pop. Y en esa combinación de sofisticación, reinterpretación y conexión emocional, The Cardigans demostró que la nostalgia, cuando se ejecuta con clase y evolución artística, sigue siendo un poderoso motor en la escena musical contemporánea.
