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Investigación revela que la avioneta del accidente de Yeison Jiménez no era del cantante: la empresa dueña evitó pronunciarse

Nuevos elementos salen a la luz en el caso del accidente aéreo ocurrido en Paipa, Boyacá.

Archivo: Redes sociales
“Se estaba demorando mucho en despegar”: testigos revelan lo que vieron antes del accidente de Yeison Jiménez Archivo: Redes sociales

Mientras el país aún asimilaba la muerte del cantautor de música popular Yeison Jiménez, ocurrida el pasado 10 de enero tras un trágico accidente aéreo, comenzaron a surgir nuevos detalles sobre la aeronave en la que perdió la vida junto al piloto Fernando Torres y cuatro miembros de su equipo de trabajo. La tragedia se produjo poco después de que la avioneta despegara del aeródromo Juan José Rondón, en Paipa, Boyacá.

En medio de los actos de despedida y los mensajes de duelo, una notificación oficial relacionada con el siniestro llegó hasta North Salt Lake, en el estado de Utah, Estados Unidos. En esa ciudad tiene su sede una empresa especializada en servicios aeronáuticos que aparece vinculada a la avioneta involucrada en el accidente, un detalle que ahora es clave dentro de las investigaciones.

De acuerdo con una indagación publicada por El Tiempo, la aeronave accidentada correspondía a una Piper PA-31 Navajo, identificada con la matrícula N325FA. Aunque el avión estaba asociado a YJ Company, la empresa creada por Yeison Jiménez para manejar su carrera artística y sus espectáculos —valorada en cerca de 8.000 millones de pesos—, se estableció que el cantante no figuraba como propietario directo de la aeronave.

Los documentos revisados señalan que el avión era utilizado bajo un contrato de leasing y que su registro oficial ante las autoridades aeronáuticas de Estados Unidos está a nombre de TVPX Aircraft Solutions Inc., una firma con sede en Utah. Según información de la Administración Federal de Aviación (FAA), esta compañía figura como titular de la aeronave desde mayo de 2022 y conservará ese estatus hasta el año 2029.


El citado medio contactó a la empresa, desde donde confirmaron que ya habían sido informados sobre el accidente ocurrido en territorio colombiano. No obstante, aclararon que cualquier pronunciamiento debía hacerse exclusivamente a través de su departamento jurídico. Aunque inicialmente se habló de una posible comunicación posterior, finalmente indicaron que no insistieran, señalando que su función se limita a la administración del fideicomiso del avión.

Este aspecto ha llamado especialmente la atención de las autoridades, ya que la avioneta contaba con matrícula estadounidense —identificada con la letra “N”— y no colombiana, lo que marca diferencias importantes en materia de control y supervisión.

Según se ha conocido, al no estar registrada en Colombia, la aeronave no estaba bajo la inspección directa de la Aeronáutica Civil. Fuentes de la entidad explicaron que los aviones con matrícula “November” se rigen por la normativa de Estados Unidos, específicamente por la regulación FAR 91 de la FAA, un elemento que ahora es determinante dentro del análisis del caso.

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