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“Tobías es un bebé arcoíris y tiene una familia de todos los colores”: Camila Chaín

En diálogo con PUBLIMETRO la reconocida periodista Camila Chaín compartió su experiencia como mamá.

Familia de Camila Chaín
Camila Chaín y su hijo Tobías (Cortesía)

En diálogo con PUBLIMETRO la reconocida periodista Camila Chaín compartió su experiencia como mamá, el deseo que tenía, la montaña rusa por la que pasó y lo que significa serlo ahora que tiene a Tobías en sus brazos. Chaín está casada con Kelly Barrios, con quien comparte su vida y el reto de ser mamás.

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¿En qué momento como esposas decidieron que deseaban ser mamás?

Esta es una maternidad muy deseada y cada quién comenzó pensando sobre el tema desde hace mucho tiempo, cada una por su lado y de manera muy personal. Cuando nos encontramos y decidimos estar juntas, tomamos la decisión de casarnos básicamente para proteger nuestros derechos como familia. En realidad lo hicimos pensando en eso y desde ese momento ya teníamos todo pensando.

¿Cuándo fue el primer intento para quedar embarazada?

El primer intento fue cuando ya teníamos un año de casadas y a Kelly le dan un trabajo en México. Entonces, yo decido parar mi carrera, que era muy activa, para acompañarla en su propósito. Ahí fue cuando empezamos a pensar en el primer intento, ya que yo iba a tener más tiempo. La gente se pregunta mucho porqué yo y no Kelly y en realidad era por un tema de tiempo, porque yo le llevo unos años a ella y las mujeres tenemos reloj biológico que viaja muy rápido y era mucho más fácil que lo hiciéramos primero conmigo y luego con ella. Yo viajé varias veces a Colombia a reunirme con varias clínicas de fertilidad y tomamos decisiones al respecto. El primer intento fue en abril del 2019, pero fue una inseminación sencilla y en realidad es muy difícil porque por mi edad es más fácil que los óvulos no tengan la calidad que se necesita y es más difícil el proceso, pero yo insistía en que era el más económico y el más fácil de hacer. Como que no tenía toda la información a la mano y por eso tomaba decisiones equivocadas. En ese intento no pasó nada.

¿Qué pasó después?

En diciembre del 2019 viajamos a Medellín de vacaciones y ahí contacté a otra clínica y volvimos a hacer lo mismo, inseminación con donante y el 2 de enero me enteré que estaba embarazada. Entonces, en el segundo intento yo quedé en embarazo, viajamos a México y cando vamos a la ecografía para escuchar el corazón, nos encontramos con que no hay corazón latiendo.

¿Cómo vivieron esa pérdida?

Eso fue horrible, no sé ni qué decir. Kelly cumplía años como tres o cuatro días después de la ecografía y fue, más o menos, el peor cumpleaños de su vida. Yo ya había mandado a hacer regalos que decían ‘Feliz cumpleaños mamá’. No, no, eso no quiero ni recordarlo… El médico el día de la ecografía le había dicho a Kelly: ‘graba, graba’, pero cuando hundió el botón dijo: ‘para de grabar’… es difícil volver al momento. Uno siempre dice que estas cosas fueron necesarias, pero no, esas cosas no son necesarias y por eso ahorita es importante llevarle un mensaje a la gente y es que ignoramos mucho sobre el tema de fertilidad y tomamos decisiones equivocadas. Toda esta experiencia la plasmé en un libro que saldrá a mitad de año, para que no hagan lo que yo hice.

Después de eso, ¿cuántas veces lo volvieron a intentar?

Hay una diferencia entre intentar con un procedimiento de principio a fin y otro, intentar llegar al final del procedimiento. En cada procedimiento hay etapas y por ejemplo, cuando es In Vitro, yo tengo que someterme a un tratamiento largo, que muchas veces hay que repetirlo y repetirlo, porque los óvulos no tienen la calidad que se necesita o porque los embriones no salen sanos. Es por eso que si hablo de intentos podrían ser más de diez, pero en realidad no fueron tantos, solo que en el proceso de inseminación uno se puede llevar mucho tiempo y fracasar mucha veces.

En este proceso se fortalecieron con el tema de la frustración…

En esto hay que ser resiliente en un 2000%, el que no lo pueda ser, no puede hacerlo. Es un proceso duro para quien sea, una pareja hétero, cuando uno de los dos tiene algún problema o en el caso de madres o padres solteros, siempre es difícil. No creo que haya un caso en el que alguien diga que eso fue muy fácil. Eso no pasa. Eso son procesos en los que uno tiene que estar preparado física y mentalmente para fracasar. Nosotros insistíamos con mi óvulo porque queríamos tener un bebecito con mi ADN y luego uno con su ADN. El ego prima a veces en este tipo de decisiones, todo para que se parezca a uno.

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Finalmente, ¿cómo deciden que será con el óvulo de Kelly?

En diciembre de 2021 yo salgo del trabajo en el que estaba y vuelvo a tener tiempo libre. Entonces, tengo una conversación con Carolina Cruz y ella me manda a una clínica que yo ya conocía y que se llama Reprotec. Ella me recomendó al médico que la atendió, que fue Ricardo Rueda. Hablé con él y me dijo ‘está el camino largo que es el que tú venías transitando o el camino corto, que es con los óvulos de Kelly, porque ella es más joven que tú, y su calidad debe ser mejor que la tuya’. Yo ni le pregunté a Kelly y tomé la decisión porque ya estaba cansada y adolorida física y mentalmente. Me despojé del ego y si se parece a ella, ¡Qué maravilla! El médico inició el tratamiento ROPA (Recepción de Óvulos de la Pareja), que es el método que se utiliza en parejas de mujeres, en el que una dona su óvulo y a través de un donante se genera el embrión sano, y la otra mujer es la que lo lleva en su vientre; o sea, la mamá gestante, que es lo más cercano a poder decir que tenemos un hijo en común. Es su hijo pero es mío también, nadie puede decir que no. Me encanta este tratamiento porque es lo más cercano a lo que la ciencia te dice que es el hijo de las dos.

¿Cómo ha sido ser mamá de Tobías?

Primero le hice un duelo a la panza. Creo que todas las mamás gestantes extrañamos el llevarlo dentro, porque está dentro de mí, es mío y nadie me lo quita (risas). Una semanita antes empecé a mirarme en el espejo, a sobar la panza, a cantarle y a decirle que lo iba a extrañar adentro. El día de la cesárea fue todo muy rápido, muy bonito y cuando ya lo tuvimos fue una emoción indescriptible. Cuando me lo pusieron en el pecho fue muy emocionante porque el niño inmediatamente buscó lactar y es algo impresionante, porque él está ligado a mí. De ahí en adelante es lo que todas las mamás pueden decir, trasnocho va, trasnocho viene; aprendizaje en todo sentido, pero no es nuevo porque tengo dos sobrinos y un hermano al que le llevo 8 años. Además, desde pequeñita jugué a ser mamá.

Todos tenemos patrones de crianza, ¿cuáles han sido los acuerdos como mamás?

Sí, somos muy diferentes y aquí habrá una mamá súper seria con ciertos temas y otra que lo va a dejar ser de otra forma y así, porque nadie está criado igual. En lo que sí hemos llegado a un súper acuerdo es a no repetir lo que no nos gusta o que no estuvo bien de nuestras crianzas. Queremos una crianza respetuosa, que desarrolle su propia individualidad y que sea libre.

Para no romantizar la maternidad, ¿qué es lo más duro ser mamá de un recién nacido?

Hay varias cosas duras, la primera es la lactancia, porque cada día que pasa y tenemos más información se radicalizan más. La realidad, es que a veces te sale mucho y a veces no te sale y el niño tiene hambre y tiene que comer. No es tan sencillo como lo pintan. La otra es que por más que estés acostumbrada a trasnochar, el cuerpo te empieza a pasar factura y el primer mes es dificilísimo, porque él no sabe si es de noche o de día y come cada dos horas y se demora una hora comiendo. Así que sientes que nunca dormiste y que no descansaste. Es duro, nadie puede decir lo contrario, solo que al ser esta una maternidad tan voluntaria y con tantas ganas; entonces, yo no me quejo.

Tobías es un bebe arcoíris…

Por dos lados. Uno, porque vino después de una pérdida dolorosísima, pero también porque tiene una familia de todos los colores. Sí, tiene un mundo lleno de colores, como dice la canción que le escribí.

Camila Chaín se estrena como mamá
Tobías el hijo de Camila Chaín (Cortesía)

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