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La boda de Malala Yousafzai divide opiniones y es momento de entender el mensaje

Malala compartió con sus seguidores el emotivo momento pero no pudo evitar ser cuestionada por su decisión

Malala Yousafzai se casó y compartió las románticas instantáneas en sus redes sociales. La activista defensora de los derechos humanos y ganadora del Premio Nobel de la Paz unió su vida al economista Asser Malik en una íntima ceremonia islámica, en Birmingham.

“Asser y yo nos casamos para ser socios de por vida. Celebramos una pequeña ceremonia de nikkah en casa en Birmingham con nuestras familias. Envíenos sus oraciones. Estamos emocionados de caminar juntos en el viaje que tenemos por delante”, escribió Malala en el pie de foto.

La joven de 24 años llevaba un traje tradicional, en un tono rosado teñido de beige, que incluía una kurta, pantalones y una dupatta sobre su cabeza. Los accesorios fueron simples pero no pasaron desapercibidos con unos aretes y un prominente maang-teeka. Su maquillaje se veía natural, resaltando las facciones de Malala a la perfección.

La fotógrafa de bodas, Malin Fezehai, no perdió la oportunidad de enviar un mensaje tras haber capturado el momento con su lente.

“Junto con el resto del mundo, comencé a seguir la historia de @malala hace casi una década, después de su desgarradora defensa de la educación y la visión de mujeres y niñas se convirtió en la ganadora del Premio Nobel de la Paz más joven de la historia. Nunca en mis sueños más salvajes pensé que nuestros caminos se cruzarían y estaría fotografiando su boda“.

Sin importar lo que Malala haya realizado a su corta edad ni tampoco la felicidad que plasma, fue muy criticada en redes sociales pues le recordaron que en algún momento dijo “no entender por qué la gente se casa”.

En una entrevista con British Vogue, en junio, dijo: “Si quieres tener una persona en tu vida, ¿por qué tienes que firmar papeles de matrimonio, por qué no puede ser simplemente una sociedad?”

Yousafzai se refirió a muchos temas, desde la política hasta la cultura e incluso su vida personal. Sin embargo, en aquel momento, sus comentarios sobre el matrimonio irritaron a muchos, especialmente a la comunidad pakistaní en donde aún hay matrimonios arreglados.

“Si puedes confiar en alguien o no...¿cómo puedes estar segura?. Todavía no entiendo por qué la gente tiene que casarse”, dijo.

No, ella no está confundida ni tampoco se está contradiciendo. Malala tiene todo el derecho a hacer su vida a su modo y es seguro que sigue fiel a sus convicciones sobre lo que es formar una sociedad con alguien a quien amas.

“La mayoría de los paquistaníes que se burlan del matrimonio de Malala también son los que, si no fuera por los matrimonios arreglados, tendrían cero perspectivas. Nadie quiere casarse con ellos por las personas que son, sino por una lista de rasgos humanos básicos con una imagen muy curada en una biografía”, escribió una usuaria.

Pero la conversación también ha tomado un tono más oscuro entre los conservadores de Pakistán pues muchos la acusan de intentar corromper las mentes de los jóvenes con sus declaraciones “irresponsables” que van en contra de los principios del Islam. Mientras que algunos la critican por copiar la “cultura occidental”, otros la culpan por propagar ideas negativas sobre las sagradas reglas del santo matrimonio.

Sus padres, que tenían un matrimonio arreglado en Pakistán, querían que Malala se casara algún día, pero ella no estaba segura.

Ella ha dicho que su mayor temor es fallarle a las chicas sin voz que confían en ella; las niñas cuyos padres ahorran el dinero para enviar a sus hermanos a la escuela, las niñas que están casadas con hombres mucho mayores que ellas, las niñas que no saben leer. Es por eso que ahora ha enviado un mensaje tan poderoso sobre el casarse con alguien que amas y seguir rompiendo con una tradición tan violenta como lo son los matrimonios arreglados.

Malala recibió un disparo en la cabeza de un talibán en octubre de 2012 cuando tenía 15 años después de hacer campaña para que las niñas de su país natal, Pakistán, tuvieran los mismos derechos a la educación. A los 17 años, se convirtió en la ganadora del Nobel más joven y recibió el premio por su “lucha contra la represión de los niños y los jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación”.

Ahora, ocho años después, ha completado su educación universitaria y, como muchos otros graduados, no está segura de sus próximos pasos, pero no hay duda de que aún tiene un futuro brillante.

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